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Según la definición del Consejo Internacional de Museos, la Conservación-Restauración es la disciplina que se encarga de valorar, establecer y ejecutar las medidas y acciones que se realizan para estabilizar y retardar el deterioro de los bienes muebles e inmuebles del Patrimonio Cultural. Dentro de estas acciones para prolongar la vida del patrimonio se encuentran los trabajos de conservación preventiva, curativa y de restauración. Todas ellas son el conjunto de métodos y técnicas que permiten recuperar el aspecto, comprensión o/y uso de los bienes tratados.  

La Conservación del Patrimonio Cultural ha cambiado mucho en los últimos años y cada vez son más los profesionales que se ocupan del patrimonio para mejorar su estado y perduración. Los conservadores restauradores son los profesionales que tienen la formación, el conocimiento y la comprensión para actuar sobre el patrimonio cultural con el objetivo de preservarlo para el futuro.

Las intervenciones sobre el patrimonio son tan diversas que los restauradores deben especializarse desde su formación académica para estar preparados para abordar las diferentes problemáticas que plantean los materiales y técnicas utilizadas en la creación original de las piezas. El trabajo del restaurador es, por tanto, un trabajo altamente especializado. Además, el trabajo sobre el patrimonio cultural tangible está sometido a una serie de criterios de intervención establecidos y reconocidos por la comunidad científica internacional.

 

Centro de Conservación y Restauración de CLM
Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha 

 

La conservación y restauración de bienes muebles y elementos decorativos es una disciplina ligada a la valoración social del patrimonio, ese conjunto de bienes que se han considerado de interés por su valor histórico, artístico, arqueológico, técnico, cultural. Es un trabajo que se ha realizado a lo largo de la historia, especialmente desde el siglo XVIII junto con el de historiadores, arqueólogos y arquitectos interesados en el pasado. La conservación del patrimonio está unida a la aparición de los gabinetes de antigüedades, precursores de los museos actuales.

La conservación y restauración como disciplina científica ha evolucionado notablemente tanto en técnicas como en criterios. Es fundamental conocer el desarrollo de la disciplina y valorar adecuadamente la máxima de “menos es más” que puede resumir su ejecución actual. El criterio que guía al restaurador es el de la mínima intervención, manteniendo las huellas que el paso del tiempo ha ido dejando en los objetos como consecuencia de los avatares sufridos. Estas huellas o capas o añadidos o pérdidas forman parte de su historia y nos informan sobre los contextos en los que se ha valorado o no el objeto; si se ha procurado su recuperación y mantenimiento; o el uso que se le ha dado…

Es por ello que la labor del restaurador es, en cierta medida, como la de un historiador: analiza la pieza, los datos históricos que tiene de la misma, la información conocida de su época y elabora una propuesta de intervención razonada. La pieza nunca se aborda físicamente sin este análisis previo, que queda por escrito y fotografiado en un proyecto que debe ser supervisado por los organismos competentes.

La intervención directa sobre los objetos comienza siempre con la realización de lo que se denomina “catas”, es decir, intervenciones limitadas a espacios pequeños y marginales de la pieza en los que se va probando la idoneidad de los métodos para cada uno de los trabajos que se deben realizar como pueden ser la eliminación de suciedad, de matriz o de tierra; o de un barniz, conocer los repintes, incluso el proponer y comprobar cuáles van a ser los materiales más compatibles con la obra para su consolidación, reintegración o repinte. Con esta información se define definitivamente cómo se va a intervenir la pieza. Se recuperan así, también, datos sobre las técnicas y productos utilizados tanto en la creación de la misma como en las sucesivas intervenciones. En este estudio y toma de decisiones se decide también, hasta dónde se llega con la restauración actual: qué se elimina y qué se mantiene, cuáles son las necesidades de recuperación de algunas partes perdidas para su comprensión.

 

Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha
Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha 

 

Normalmente, se elimina la suciedad que el paso de los años va depositando en los objetos limitando o llegando a impedir que se aprecien los detalles, los colores, las formas. Esto sucede frecuentemente en el caso de pintura y escultura. Se tiende a eliminar los repintes que se han realizado en épocas posteriores a la creación del original siguiendo modas que ocultaban personajes o partes del cuerpo, por ejemplo. Y se suelen mantener las faltas o espacios en los que se ha perdido el color, el dibujo o la forma originales siempre que no impidan comprender el conjunto.

Por ejemplo, en la fotografía se aprecia la falta de algunos dedos en esta escultura. No es necesario añadir ningún fragmento para entender que se trata de las manos de la figura.

Detalle de una escultura realizada en madera policromada. La pérdida de algunos fragmentos de los dedos no impide la comprensión de la mano.
Detalle de una escultura realizada en madera policromada. La pérdida de algunos fragmentos de los dedos no impide la comprensión de la mano.

 

Todo el proceso de restauración se documenta gráficamente y por escrito. Así, queda constancia tanto de lo que el restaurador ha ido descubriendo y documentando durante el proceso como de lo que ha ido haciendo, productos y técnicas aplicadas, criterios y justificación de las decisiones tomadas durante la intervención, resultado e interpretación final.

El conservador restaurador trabaja con una gran consideración hacia la pieza que tiene entre manos porque sus “armas” de trabajo, además de la técnica y el conocimiento de los materiales sobre los que está interviniendo, son herramientas que pueden ir desde la que se ven en las siguientes fotografías hasta el láser. Depende de las necesidades de la obra. El tiempo de ejecución de una restauración no se puede acelerar: es el que requiere la pieza, el material y el método.

Detalle de pinzas, bisturíes y pinceles: instrumentos que utiliza el restaurador.
Detalle de pinzas, bisturíes y pinceles: instrumentos que utiliza el restaurador.

 

La labor del conservador restaurador, además de estabilizar los objetos que trata para favorecer su salvaguarda, facilita su comprensión de forma que los distintos investigadores puedan interpretar adecuadamente cómo se han usado, cuándo se ha producido y dónde, pero también mejoran su lectura para que la sociedad en general observe y comprenda su patrimonio. Esto es frecuente en el caso de los objetos arqueológicos, pues requieren de una consolidación mayor para ser comprensibles ya que su aparición en contextos amortizados, en desuso, implica a menudo que no se pueda entender siquiera lo que eran.

La especialización del trabajo del restaurador viene determinada por los materiales sobre los que actúa, arqueológicos, paleontológicos, pintura, escultura, textil o documento gráfico. El Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha cuenta con talleres de pintura, escultura, papel y documento gráfico y materiales arqueológicos.
En el Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha se han intervenido recientemente el Libro de Cuentas de Yom-Tob del archivo municipal de Cebolla (Toledo) y el volumen Origen de las especies por medio de la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia de Charles Darwin, conservado en la Biblioteca Provincial de Ciudad Real.

Portada del Libro de Cuentas de Yom-Tob del archivo municipal de Cebolla (Toledo), intervenido en el Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha.
Portada del Libro de Cuentas de Yom-Tob del archivo municipal de Cebolla (Toledo), intervenido en el Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha.

 

Portada del libro Origen de las especies por medio de la selección natural ó la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia de Charles Darwin, conservado en la Biblioteca Provincial de Ciudad Real. Intervenido en el Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha.
Portada del libro Origen de las especies por medio de la selección natural ó la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia de Charles Darwin, conservado en la Biblioteca Provincial de Ciudad Real. Intervenido en el Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha.

 

Cuando el restaurador termina entendemos mejor los objetos, los conocemos mejor, pero a simple vista no tenemos constancia de su trabajo. Es un valor añadido difícil de apreciar y por ello menos reconocido de lo que debería. La rica información que se deriva de las intervenciones apenas se difunde. Es por ello que el Portal de Cultura de Castilla-La Mancha tiene colgados los informes de todas las intervenciones de restauración que se realizan en nuestro centro y que se pueden consultar pulsando aquí.

 

En proceso de restauración

 

Centro de Conservación y Restauración de Castilla-La Mancha
Servicio de Museos, Exposiciones y Difusión del Patrimonio Cultural

Comentarios: 1

Lidia Ugarte R… el 02-04-2024

Me parece muy interesante lo que se paltea en el artículo. Soy especialista en Conservación y Restauración del Miseo Nacional de Bellas Artes de Cuba y sé de primera mano lo maravilloso y exquisito que es este trabajo

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