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La fiesta de Las Mondas, la gran Fiesta Mayor de la Tierra de Talavera, se pierde en el tiempo; a tenor de las épocas fue evolucionando y adaptándose a los diferentes cultos religiosos y a vicisitudes sociales durante más de veinte siglos. Las Mondas caen en picado en los años del gran desarrollismo económico y demográfico de Talavera. 

A partir de los años ochenta se inicia una progresiva recuperación en la que se involucran vecinos, instituciones, asociaciones, hermandades, maestros, investigadores, de todos y cada uno de los pueblos de la Tierra de Talavera que la llevan a ser considerada Fiesta de Interés Turístico Nacional. 
Durante la semana de Mondas la ciudad de Talavera se transforma, siente desde abajo la celebración, como lo hacen las ciudades que tienen y mantienen eventos de esta índole y consideración y se adoba con una larga serie de actividades culturales, gastronómicas, feriales y lúdicas en las que de nuevo se hermanan Talavera y sus Antiguas Tierras. 

Macero, portador de la maza que simboliza el poder municipal.  Cortejo de Las Mondas en Talavera de la Reina.
Macero, portador de la maza que simboliza el poder municipal.  Cortejo de Las Mondas en Talavera de la Reina. Ayuntamiento de Talavera de la Reina 


1.- Origen de la fiesta de Las Mondas

La fiesta de Las Mondas, “la gran fiesta de Las Mondas”, como la llamó Miguel de Cervantes en los momentos de su máximo esplendor, y de la que hacían lenguas todos los viajeros que pasaban por la villa de Talavera, se pierde en la línea del tiempo histórico; sin duda se corresponde con otra pagana, que los primeros pobladores de estas tierras, en épocas prerromanas, ya celebraban. Fiestas dedicadas a exaltar el momento en que la Madre Tierra despierta y germina; justo el momento que marca el final del invierno y en el que llega la esperanza de la primavera, el despertar de la naturaleza en su cíclica regeneración. Fiesta de pueblos agricultores y ganaderos. 
Los romanos adaptaron la celebración, según el ritual grecolatino de la época del Imperio, que es cuando se van extendiendo los cultos religiosos por Hispania, en la fiesta en honor a la diosa Ceres. 

Cerámica con representación de la diosa Ceres, autor Jose Luis Espinosa. Centro cerámico Talavera.
Cerámica con representación de la diosa Ceres, autor Jose Luis Espinosa. Centro cerámico Talavera. Jose Luis Espinosa


 

Gran desfile de Las Mondas con la carroza de la diosa Ceres, divinidad que otorgó a los hombres el conocimiento de las técnicas agrícolas y la fertilidad.
Gran desfile de Las Mondas con la carroza de la diosa Ceres, divinidad que otorgó a los hombres el conocimiento de las técnicas agrícolas y la fertilidad. Ayuntamiento de Talavera de la Reina 

 

Ceres es la diosa de la agricultura, de las cosechas y de la fecundidad. Recuerden que nosotros llamamos al trigo y otros granos “cereales”. En época romana la “Cerealia” se celebraba en el mes de abril, concretamente el día 19, pero los “ludi cerialis”, los juegos de la “Cerealia”: carreras, luchas, danzas, toros... iban del 2 al 19 de abril. El culto a Ceres aparece ligado a la plebe, al pueblo llano, y vigilado y controlado por ediles plebeyos. La diosa protege a los plebeyos, a la gente común. Por eso nuestras Mondas son municipales, con enfrentamientos constantes con el cabildo de la Colegial al organizar la fiesta.

 

Las Mondas 1963. Niña con carnero del carrito de Gamonal. Archivo: Juan Bravo García.
Las Mondas 1963. Niña con carnero del carrito de Gamonal. Archivo: Juan Bravo García.

 

¿Y por qué se llaman Las Mondas? La denominación “Mondas” derivan de las llamadas por el escritor romano Apuleyo “Munda Cereris”, que no es otra cosa que el contenido de las “cistae” místicas, las cestas sagradas de los viejos rituales grecorromanos de los cultos agrícolas a Deméter en Grecia y Ceres en Roma, son las cestas en las que las doncellas portaban al templo de la divinidad flores, frutos, tortas, pasteles y otros objetos que no se debían mirar porque si se miraban traían mala suerte.  

 

“Cesta de Ceres” o Monda con ofrenda de flores. Plaza del Pan en Talavera del Reina.
“Cesta de Ceres” o Monda con ofrenda de flores. Plaza del Pan en Talavera del Reina. Ayuntamiento de Talavera de la Reina. 


Por tanto, Las Mondas son “las cestas de Ceres”, las cestas con las ofrendas. El poeta Ovidio refiere que en las Cerealia había que ir vestido de blanco, que era el color favorito de la diosa, el negro estaba prohibido. El carnero era el animal consagrado a Ceres como protectora de los rebaños, la leyenda decía que la diosa había enseñado a los hombres a cuidarlos y a aprovechar su lana. Otro símbolo que enlaza con nuestro famoso carrito del pueblo de Gamonal tirado por carneros. 

 

Carrito con carneros de Gamonal, ofrenda de romero y banderitas de colores. Gran desfile de Las Mondas.
Carrito con carneros de Gamonal, ofrenda de romero y banderitas de colores. Gran desfile de Las Mondas. Turismo de Castilla-La Mancha

 

La Iglesia, desde época visigoda, acomoda de nuevo el culto, cristianizándolo y vinculándolo a la Virgen del Prado, concretamente a la conmemoración de los Desposorios de la Virgen con San José, en el mismo lugar donde debió existir el templo romano y dónde hoy se levanta la Ermita del Prado. Un “locus amoenus”, un lugar ameno, que tan bien describe el Padre Juan de Mariana en su Historia de España. 

2.- Desarrollo de la fiesta de Las Mondas

El Domingo de Resurrección daba principio la fiesta. Después de misa mayor el deán y cabildo de La Colegial y todos los curas y beneficiados de las iglesias parroquiales de la villa junto al corregidor, alcalde, alguacil, regidores, escribanos, procuradores, caballeros y personas principales de Talavera pedían, casa por casa, la limosna para costear la traída de la leña de los montes, que serviría para alimentar los fuegos del hospital de la Ermita todo el año.

El lunes, día segundo de Pascua, la población acudía a recibir esos carros de la leña con gran júbilo. Una vez todas las parroquias juntas en la Plaza del Pan, frente a la iglesia de Santa María la Mayor, la procesión se encaminaba hacia la parroquia que tenía ese año el privilegio de ir a por la leña. Desde allí salían de la villa amurallada por la Puerta de la Miel, también denominada de La Manga, en la calle del Charcón, hasta encontrarse con la comitiva que venía del monte con los carros engalanados con flores y plantas aromáticas, por eso le decían el “leño florido”.

 

  Domingo de Resurrección. Pregón del Leño Florido. Inicio de Las Mondas en Talavera de la Reina.
 Domingo de Resurrección. Pregón del Leño Florido. Inicio de Las Mondas en Talavera de la Reina. Ayuntamiento de Talavera de la Reina. 

 

El séquito de la leña entraba en Talavera por la Puerta de Mérida, pasaba por delante La Colegial, bajaba por la calle del Palenque, Puerta Nueva o de las Cebollas, Corredera arriba hasta la Plaza del Comercio, Calle de Toledo, saliendo por la Puerta de Toledo, y ya extramuros, hasta la Ermita del Prado. Descargada la leña se volvía por la Puerta de Toledo y Puerta de San Pedro hasta la Colegial para dejar allí el pendón de esta Iglesia. Después el cortejo se dirigía a la parroquia que ese año le había tocado a ir a por la leña donde terminaba y disolvía la procesión. Todo entre músicas, canticos y danzas.

El martes, miércoles y jueves todos los pueblos de la Tierra de Talavera traían sus Mondas con carretas de bueyes engalanadas y envueltas en músicas, cantos y bailes. Los pueblos de Gamonal, Mejorada, Segurilla, Pepino y Cebolla, cercanos a la villa, siempre destacaron por la magnitud de sus cortejos y fueron las localidades que mantuvieron en el tiempo el rito, aun cuando ya en la ciudad apenas tenía eco.
El viernes tenía lugar la traída de los toros y su encierro, Talavera se convertía en un gran coso, sin duda en el mayor coso de España, y el acontecimiento se seguía por la multitud con emoción y alegría.

 

Vaquilla de Segurilla adornada con flores y pañuelos.
Vaquilla de Segurilla adornada con flores y pañuelos. Turismo de Castilla-La Mancha

 

El sábado, Talavera ofrecía Las Mondas a la Virgen y se corrían toros en cada una de las plazas de las parroquias de Talavera preparadas con carros y talanqueras. Cerca de veinte toros que se pagaban a escote por los distintos oficios. 
Al terminar los toros, una procesión partía desde cada una de las parroquias a la plaza del Pan y de allí a la Ermita con la Monda de cada una de las iglesias, su pendón y las canales de los toros lidiados en carretas bellamente enramadas, en un espectacular, abigarrado y pintoresco desfile con danzas de espadas, cánticos, bailes, sonido de tamborinos, flautas y panderos. En ese mismo desfile tenía lugar otro de los actos más característicos y emblemáticos: varios niños, engalanados, montados en burros o mulas, acarreaban a la ermita unos panecillos, del tamaño de una castaña, con la estampa de la Virgen del Prado, para ser bendecidos y repartidos más tarde a la multitud a modo de reliquia.

 

Mayordomo abanderado a caballo con el que se inicia el cortejo de Las Mondas, puerta noble del Ayuntamiento de Talavera de la Reina.
Mayordomo abanderado a caballo con el que se inicia el cortejo de Las Mondas, puerta noble del Ayuntamiento de Talavera de la Reina. Ayuntamiento de Talavera de la Reina

 

Gran desfile de Las Mondas con representación de los distintos pueblos que integran las Tierras de Talavera.
Gran desfile de Las Mondas con representación de los distintos pueblos que integran las Tierras de Talavera. Ayuntamiento de Talavera de la Reina 

 

Y para terminar había un multitudinario banquete para cientos y cientos de pobres, llegados de todos los puntos del reino, en el patio de la ermita del Prado y sus alrededores. 
El sábado y domingo se daba licencia general para hacer máscaras, nuestra fiesta de Mondas también es en realidad un carnaval atrasado. Toda una semana en la que la villa de Talavera hervía en una fiesta continua y en la que todos los forasteros eran bien recibidos y tenían como un gran honor ser convidados a la fiesta, a “la gran Fiesta de Las Mondas”.

3.- Desaparición de la fiesta de Las Mondas y recuperación

Las Mondas, en claro y progresivo declive durante todo el siglo XIX y principios del XX, dejan incluso de celebrarse en el año 1919, para reaparecer nuevamente, tras seis años de paréntesis, en el año 1926. Languidecen después muy lentamente, quien mantiene la llama viva es el profesor de historia don Enrique García Sánchez, el gran valedor de Las Mondas en la primera mitad del siglo XX y hasta su muerte en 1974. 

El profesor Ángel Ballesteros Gallardo, nuestro actual Mantenedor de Mondas, recién llegado a la ciudad, se apasiona por la vieja fiesta y recogiendo el venerable testigo del profesor García Sánchez, se dedicó a un arduo trabajo de estudio, documentación y divulgación de Las Mondas, complementado con persuasión personal para convencer, recabar y aunar apoyos y ayudas en los diferentes ámbitos culturales, políticos y sociales de Talavera. Ángel Ballesteros personifica, sin duda, la recuperación, desarrollo y reconocimiento nacional de la gran Fiesta Mayor de la Tierra de Talavera. 

 Pieza cerámica conmemorativa con carneros de Gamonal, Fiesta de Las Mondas 2011. Centro Cerámico Talavera.
 Pieza cerámica conmemorativa con carneros de Gamonal, Fiesta de Las Mondas 2011. Centro Cerámico Talavera.

 

La Fiesta de Las Mondas es considerada Fiesta de Interés Turístico Nacional, es la fiesta talaverana más especial, por encima de las tradicionales ferias de mayo y septiembre. Y lo es, en parte, porque se ha conseguido su recuperación con la colaboración de todos: vecinos, instituciones, asociaciones, hermandades, maestros, investigadores, de todos y cada uno de los pueblos de la Tierra de Talavera que se han involucrado en su fiesta, no olvidemos que Las Mondas no son la fiesta de Talavera, son la fiesta de la Tierra de Talavera. 

 

Bastón de mando en cerámica, entregado a los alcaldes de la Tierra de Talavera, Las Mondas 2021.
Bastón de mando en cerámica, entregado a los alcaldes de la Tierra de Talavera, Las Mondas 2021.Javier Fernández Martín. 

 

De cara al futuro habrá que depurar, cambiar, mejorar algunas cuestiones, potenciar otras y darle los toques necesarios para amoldarla a una fiesta del siglo XXI que nace en la prehistoria para que siga manteniendo el interés y la singularidad, nada nuevo, porque a lo largo de los siglos la Fiesta de Las Mondas ha tenido, como es lógico, muchas e importantes mudanzas. Y aquí está, con más de 2000 años. Lo importante, lo verdaderamente importante, es que se ha conseguido recuperar una fiesta de las más antiguas de España y con mayor persistencia en el tiempo. 


Autor : Ángel Monterrubio Pérez. Profesor Universidad Castilla-La Mancha
 

Agradecimientos por colaboración y fotografías:  a el autor, Ángel Monterrubio Pérez, y al Ayuntamiento de Talavera de la Reina, Ayuntamiento de Gamonal, Turismo Castilla-La Mancha y Centro Cerámico Talavera y fotógrafos. 

Para ampliar información sobre Las Mondas AQUÍ 

Otras fuentes. 

Talavera. es 
Turismo Castilla-La Mancha 
 

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