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La Semana Santa es un periodo de gran significado religioso y cultural en España, donde cada región celebra esta festividad con sus propias tradiciones y rituales. En el corazón de Castilla-La Mancha, en la provincia de Albacete, Hellín emerge como un epicentro de devoción y tradición durante esta época del año, siendo declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. En este artículo, exploraremos la riqueza histórica, los rituales sagrados, el impacto cultural y turístico, así como el legado perdurable de la Semana Santa de Hellín, una mezcla de tradición, cultura y fervor que envuelve a la ciudad albaceteña en un torbellino de emociones desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección.

Las raíces de la Semana Santa de Hellín se remontan a siglos atrás, fusionando elementos religiosos, culturales y artísticos en una experiencia única y conmovedora. Desde sus inicios, esta festividad ha sido un elemento fundamental en la identidad de la ciudad, transmitiéndose de generación en generación con un fervor inquebrantable. Cada año, desde hace siglos, los habitantes de Hellín y visitantes de todas partes del mundo se congregan para ser testigos y participar en esta experiencia única.

Imagen del Calvario, Viernes Santo por la mañana, en 1927. Se puede ver la Dolorosa realizada por Francisco Salzillo y desaparecida en la Guerra Civil.
Imagen del Calvario, Viernes Santo por la mañana, en 1927. Se puede ver la Dolorosa realizada por Francisco Salzillo y desaparecida en la Guerra Civil. Semana Santa de Hellín (Albacete).

 

La Semana Santa de Hellín es conocida por sus procesiones, que son verdaderas representaciones vivientes de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero sin lugar a dudas, el elemento más más distintivo son sus "tamboradas", una tradición que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Durante estas impresionantes manifestaciones, miles de tamborileros recorren las calles de Hellín, generando un estruendo ensordecedor que envuelve la ciudad en un trance colectivo. Las tamboradas, manifestación cultural y espiritual, son testimonios vivos de la devoción y la identidad de la ciudad. Estas manifestaciones impresionantes capturan la atención de todos, enraizando aún más la Semana Santa en la historia y el corazón de Hellín.

 

 

Tamborada de Miércoles Santo. Älvaro Yepes
Tamborada de Miércoles Santo. Semana Santa de Hellín (Albacete). Álvaro Yepes. 

 

Cada una de las treinta cofradías y hermandades de Hellín posee su propia idiosincrasia, con rituales y simbolismos que reflejan la historia y la tradición de esta ciudad. Estos elementos, enraizados en una mezcla de rasgos levantinos, castellanos y andaluces, dotan a cada procesión de una singularidad única.

Pero la Semana Santa de Hellín es mucho más que una serie de procesiones y tamboradas; es una combinación de momentos únicos y diferenciadores que hacen de esta celebración algo verdaderamente especial. En el corazón de esta festividad, encontramos instantes que destacan por su singularidad y emotividad, fusionando la devoción religiosa con la riqueza cultural y tradicional de las tamboradas:


Paso del Cristo y los Azotes por el Rabal: Uno de estos momentos emblemáticos es el paso del Cristo de Medinaceli y los Azotes por el Rabal, que tiene lugar el Miércoles Santo por la tarde. El traslado de estas imágenes se abre paso entre miles de tamborileros que abarrotan el centro de la ciudad, creando una imagen única de unión entre las dos tradiciones de la Semana Santa de Hellín.

 

Foto: Rafa Millán. Paso del Cristo de Medinaceli y del Paso de Misterio de los Azotes por el Rabal en la tarde del Miércoles Santo.
Paso del Cristo de Medinaceli y del Paso de Misterio de los Azotes por el Rabal en la tarde del Miércoles Santo.Semana Santa de Hellín (Albacete). Rafa Millán. 


Procesión de Miércoles Santo: esta procesión se erige como un punto culminante en la celebración de la Semana Santa. Este evento fusiona la solemnidad de la Pasión con el fervor popular y el ritmo frenético de los tambores, creando una experiencia única y conmovedora.

Con siglos de historia que se entrelazan con el resonar de los tambores, esta procesión ha evolucionado a lo largo del tiempo manteniendo su esencia distintiva. Las calles de Hellín se transforman en un escenario vibrante donde miles de tamborileros, ataviados con túnicas negras y sus pañuelos rojos o negros, redoblan sus “racataplás” con profundo fervor.

El espectáculo es todo un deleite sensorial: el estruendo ensordecedor de los tambores se entremezcla con el aroma del incienso y el ferviente espíritu de los cofrades. Las imágenes sagradas avanzan con solemnidad entre la multitud, escoltadas por penitentes y nazarenos, mientras el rugido de los tambores crea una atmósfera electrizante.

Esta procesión no solo es un desfile, sino un símbolo inconfundible de la Semana Santa en Hellín. Representa la manifestación más evidente del profundo arraigo del pueblo hacia sus tradiciones y la pasión que siente por esta celebración religiosa y cultural.

 

Foto: Rafa Millán. Salida de la Procesión de la Oración del Huerto, en la tarde de Miércoles Santo desde la Plaza de la Iglesia.
Salida de la Procesión de la Oración del Huerto, en la tarde de Miércoles Santo desde la Plaza de la Iglesia. Semana Santa de Hellín (Albacete). Rafa Millán.

 

Procesión del Santo Entierro: Un contraste conmovedor se presenta en la Semana Santa de Hellín, donde no solo se vive el fervor y la algarabía, sino también un momento de profunda quietud: la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo por la noche.
En esta noche, en marcado contraste con la vibrante procesión del Viernes Santo por la mañana, se instaura un silencio absoluto que envuelve las calles. La oscuridad se cierne sobre la ciudad y solo se perciben los tenues sonidos de las bandas de música y el susurro contenido de los cofrades.

 

Foto: Antonio Yepes. Imagen de Ntra. Sra. de la Soledad (escultor ánimo) a su paso en la Procesión del Santo Entierro, en la noche del Viernes Santo.
Imagen de Ntra. Sra. de la Soledad (escultor ánimo) a su paso en la Procesión del Santo Entierro, en la noche del Viernes Santo. Semana Santa de Hellín. Antonio Yepes.

 

Acto del Encuentro: Por último, el Encuentro del Domingo de Resurrección. Decenas de miles de tambores enmudecen para presenciar el momento en que la Dolorosa y el Resucitado se encuentran, creando una atmósfera cargada de emoción y fervor. Una vez que se produce este encuentro, los tamborileros estallan en una explosión de sonido, celebrando la resurrección con una energía contagiosa.

 

 

Foto: Antonio Yepes. Imagen del momento del Encuentro entre Ntra. Sra. de los Dolores y el Resucitado en la mañana del Domingo de Resurrección.
Imagen del momento del Encuentro entre Ntra. Sra. de los Dolores y el Resucitado en la mañana del Domingo de Resurrección. Semana Santa de Hellín (Albacete)  Antonio Yepes.


Estos momentos únicos e irrepetibles son solo una muestra de la riqueza y la intensidad de la Semana Santa de Hellín. Cada año, miles de personas se congregan para ser testigos y participar en estas experiencias que van más allá de lo religioso para convertirse en auténticas expresiones de la identidad y el espíritu de esta histórica ciudad castellano-manchega.

Además de su significado religioso, es también una celebración de arte y creatividad. Las imágenes religiosas que desfilan por las calles son auténticas obras maestras de la escultura sacra, creadas por artistas cuyo talento y dedicación se reflejan en cada detalle. Hellín ostenta uno de los patrimonios escultóricos más importantes del siglo XX, con escultores de la talla de José Fernández Andes, Víctor de los Ríos, Mariano Benlliure, Federico Coullaut Valera, Luis Álvarez Duarte o el local José Zamorano, entre otros, han dejado su impronta en la Semana Santa de Hellín, convirtiéndola en un museo al aire libre.

 

Foto: Álvaro Yepes. Paso de Misterio de la Oración del Huerto, del escultor Federico Coullaut Valera
Paso de Misterio de la Oración del Huerto, del escultor Federico Coullaut Valera. Semana Santa de Hellín  (Albacete) Álvaro Yepes.

 

La Semana Santa de Hellín no solo se caracteriza por sus momentos únicos y emotivos, sino también por la participación activa de miles de personas que hacen posible el desarrollo de estas celebraciones. Todos los pasos que desfilan durante son llevados a hombros por sus costaleros y costaleras, quienes con su esfuerzo y devoción contribuyen a mantener viva la tradición. Este trabajo, muchas veces arduo y sacrificado, refleja el compromiso de la comunidad con sus creencias y con la preservación de esta festividad tan arraigada en la cultura local.

Además de los costaleros y costaleras, se cuenta con la presencia de nazarenos que acompañan a las imágenes durante las procesiones. Estos nazarenos, ataviados con túnicas y capuces, son una muestra más del fervor y la devoción que envuelve esta celebración. Acompañando a estas procesiones, encontramos también diversas bandas de cornetas y tambores, agrupaciones musicales y uniones musicales que interpretan marchas procesionales, enriqueciendo con su música cada paso de las procesiones.

 

 

Foto: Antonio Yepes. Imagen del Cristo Yacente, obra de Mariano Benlliure, acompañada de cientos de devotos en la noche del Viernes Santo.
Imagen del Cristo Yacente, obra de Mariano Benlliure, acompañada de cientos de devotos en la noche del Viernes Santo. Semana Santa de Hellín (Albacete). Antonio Yepes.

 

La música de Semana Santa desempeña un papel crucial en la atmósfera y el ambiente festivo de Hellín. Las marchas procesionales, compuestas y ejecutadas con pasión y maestría por estas bandas y agrupaciones musicales, se han convertido en una parte integral de la celebración. La música crea toda una cultura en torno a las procesiones, siendo parte inseparable de la experiencia que viven tanto los participantes como los espectadores.

 

 

Tambor en la Semana Santa de Hellín (Albacete) . Antonio Yepes.
Tambor en la Semana Santa de Hellín (Albacete) . Antonio Yepes. 

 

La Semana Santa de Hellín se erige como un momento de profunda unión y fervor en toda la localidad. Esta festividad, que ha arraigado en el corazón de sus habitantes, no solo es una expresión religiosa, sino también un evento que ha adquirido relevancia como un destacado escaparate turístico de la ciudad. Este impulso ha sido particularmente notable desde la inauguración del Museo de la Semana Santa y Tamborada “Rafael Sánchez Hortelano” (MUSS), un espacio que permite a los visitantes contemplar esta tradición durante todo el año.

El MUSS no solo exhibe la riqueza cultural y espiritual de la celebración, sino que también sirve como un punto de encuentro y difusión de las tradiciones locales. Los visitantes pueden sumergirse en la historia y el significado de cada paso procesional, así como apreciar la habilidad artesanal detrás de las imágenes sacras que desfilan por las calles durante esta época del año.

 

Fachada principal del Museo de la Semana Santa y Tamborada "Rafael Sánchez Hortelano” donde se conserva la facha del Palacio del Conde de Lumiares, D. Antonio de Valcárcel Pío de Saboya y Moura.
Fachada principal del Museo de la Semana Santa y Tamborada "Rafael Sánchez Hortelano” donde se conserva la facha del Palacio del Conde de Lumiares, D. Antonio de Valcárcel Pío de Saboya y Moura.

 

El impacto cultural y turístico de la Semana Santa de Hellín va más allá de las fronteras de la ciudad. Año tras año, atrae a miles de visitantes procedentes de todas partes del país, deseosos de experimentar la intensidad y la emoción de esta festividad única. La ciudad se convierte en un hervidero de actividad, con hoteles, restaurantes y comercios que se ven beneficiados por el flujo constante de turistas y visitantes que llegan para ser parte de esta experiencia singular.

Asimismo, la proyección nacional e internacional de la Semana Santa de Hellín contribuye a promover la imagen y el prestigio de la ciudad en diferentes ámbitos. A través de la difusión de esta festividad emblemática, Hellín se posiciona como un destino cultural y turístico de relevancia, atrayendo la atención de visitantes y medios de comunicación de todo el país.

En resumen, la Semana Santa de Hellín no solo es un momento de reflexión y devoción, sino también un fenómeno cultural, turístico y económico que enriquece la vida de la ciudad y proyecta su esencia y tradición más allá de sus fronteras. Es un ejemplo vivo de cómo la fe, la historia y la comunidad se entrelazan para crear una experiencia única y significativa para todos aquellos que tienen el privilegio de ser parte de ella y que ha sido transmitida de generación en generación, preservando su esencia y su significado para las futuras generaciones.

Más que una simple celebración religiosa, la Semana Santa de Hellín es un emblema de la identidad cultural de la ciudad. Un legado que se transmite de generación en generación, enriqueciendo el presente y proyectando la esencia de Hellín hacia el futuro.

 

AutorEmilio José Pinar Peñafiel.

 

Comentarios: 2

Carmen. Perez … el 16-04-2024

La semana santa de mi querido Hellin
No hay ninguna como la nuestra , disfrutarla mucho . Yo este año no puedo ir pero la llevo en mi corazón ❤️

Pedro Sánchez el 16-04-2024

Nuestra Semana Santa es magnífica, podemos competir con cualquier otra, hay otras grandes como Sevilla o Málaga, pero, a mí opinión, no podemos competir por ser un pueblo y no una ciudad en la que se invierte muuucho dinero, de ahí sus tronos , pero en imaginería, estamos a su altura y en muchos casos, por encima, pero mi respeto para todas, cada cual a la medida de sus posibilidades.
Sin olvidar que somos "La Ciudad del Tambor".

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