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23 Noviembre 2022

Las Labores de Lagartera, sus indumentarias y otras producciones textiles, preservadas desde tiempos históricos en esta localidad toledana, forman parte sin duda de la memoria colectiva de nuestra región, incrementando claramente su rico acervo cultural y, por tanto, el extenso y variado patrimonio inmaterial de Castilla- La Mancha.

El concepto patrimonio cultural inmaterial abarca los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes– que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos, reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural. Sin duda alguna, las labores textiles de Lagartera, en toda su extensión, deben formar parte de este magníico legado cultural inmaterial del que existe una selecta y exclusiva muestra en nuestra región.

2.    Adornos textiles que engalanan la festividad del Corpus Christi en Lagartera.  Fotografía Ismael Peña Martín
Detalle de la Labor de Lagartera en indumentaria femenina. Corpus Christi. Fotografía Ismael Peña Martín.

 

Origen e historia de las labores de Lagartera

Lagartera es un municipio de la provincia de Toledo, enclavado en la comarca de la Campana de Oropesa y las Cinco Villas, con una economía basada principalmente en la ganadería, la agricultura y el trabajo textil de sus Labores, vinculado este último, aun hoy en día, principalmente a las mujeres lagarteranas y su espacio doméstico. 

En el entorno de la comarca se localizan restos culturales vetones (verracos y cañadas ganaderas), estando la propia Lagartera ubicada en la vía romana que unía la antigua Emérita Augusta con Toledo y Zaragoza. Pese a estos datos, Julián García Sánchez  sitúa el origen de Lagartera y otros pueblos de la comarca en el periodo de la reconquista, surgiendo como núcleo de repoblación mozárabe procedente del sur peninsular.  Ya en el siglo XIV se integra en el “señorío de Oropesa”, pasando en 1642 a convertirse en villa autónoma, en el marco de las “ventas jurisdiccionales” autorizadas a la nobleza en época de Felipe IV para hacer frente a su precaria situación económica.  

Atendiendo a diversas investigaciones, es complicado dar una fecha exacta del origen de las “Labores de Lagartera”, que seguramente eran practicadas desde época medieval. Es sólo a partir del siglo XVI cuando existen puntuales referencias documentales.  Y hay que esperar al XVIII, con el Catastro de Ensenada, para reconocer determinados recursos e instalaciones que se relacionan con la producción artesanal textil de Lagartera, ya en 1751. En el siglo XIX, el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar realizado por Pascual Madoz, hace mención del traje de las mujeres lagarteranas que se ataviaban con oro y colares, así como sus vistosas gorgueras y medias encarnadas (Tomo X, p. 19).

 

 

Adornos textiles que engalanan la festividad del Corpus Christi en Lagartera.  Fotografía Ismael Peña Martín
 Adornos textiles que engalanan la festividad del Corpus Christi en Lagartera. Fotografía Ismael Peña Martín

 

Fue a principios de siglo XX cuando las mujeres de Lagartera comenzaron a viajar a diversas ciudades españolas, con un gran esfuerzo y pocos recursos, para vender primero sus paños y después sus bordados. Llamaban la atención con sus singulares indumentarias, que era su vestimenta habitual. Poco a poco estas mujeres consolidaron una clientela fija que, a su vez, difundía las labores adquiridas en sus círculos sociales y profesionales y de esta manera, las lagarteranas iban ampliando su comercio, su clientela.

Antes de la Guerra Civil y hasta mediados de los años 60 del siglo XX, aproximadamente, llegaron a existir más de cuarenta casas-talleres en Lagartera, donde las niñas entraban de aprendices a partir de los 11 años. Los planchadores y cortadores de telas eran usualmente hombres. Las mujeres comerciantes eran quienes normalmente sacaban las muestras; los diseños los creaban fijándose en cerámicas u otros objetos. 

En las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX, las costureras residían en pueblos de la comarca y de Talavera, e incluso mas alejados, bordando a domicilio. A partir de los 90 se produce el descenso de la demanda de producciones textiles, perdiéndose paralelamente la transmisión del oficio de madres a hijas. Pese a ello, las mujeres de Lagartera, independientemente de la generación a la que pertenezcan,  tienen un gran apego al traje de su pueblo y se sienten muy identificadas con él, conectando con sus generaciones antepasadas al vestirlo, exhibiéndolo en festividades concretas familiares, religiosas o institucionales.
Las Labores textiles de Lagartera: relación y descripción de las técnicas 

Ana D. Navarro define las labores de Lagartera como un conjunto de procesos textiles que en origen se iniciaba con la preparación doméstica de distintas telas o lienzos, para ser trabajados y enriquecidos a partir de diversos procesos. Agujas variadas e hilos de distintos colores y materiales (lana o seda, por ejemplo), junto a determinadas modificaciones sobre la trama y urdimbre del tejido (deshilados de distintos tipos) constituyen las principales estrategias y utensilios utilizados para realizar estas labores artesanales tan singulares.

 

  3.    Detalle de bordado de Lagartera con una de las tonalidades más utilizadas, los elegantes tostados (beiges), que adornan piezas ceremoniales. Fotografía M Echevarría.
 Detalle de bordado de Lagartera con una de las tonalidades más utilizadas, los elegantes tostados (beiges), que adornan piezas ceremoniales. Fotografía M Echevarría.

 

Una clasificación de las principales técnicas agrupa las siguientes variantes elaboradas con aguja de bordar: 

-Deshilado. Se basa en la preparación del tejido a partir de la retirada de parte de la trama y la urdimbre, sin que normalmente se retire más del 50% de la estructura del lienzo o paño. Esta técnica de labor se aplica a sábanas, delanteras, enaguas, calzoncillos, paño-manos, colgaduras y otras piezas tradicionales. 

-De hilos contados o “de por cuenta”. Es la más antigua de las variantes utilizadas. Consiste en ir contando hilos e igualándolos en número de pasadas con hilos de diferentes colores. Entre sus variantes podemos señalar los tijirillos o tejidillos, con decoración geométrica y simétrica que ofrece la imagen de positivo-negativo del motivo realizado, los repulgos, las vainicas, el medio punto, las crucetas, los pespuntes y el acolchado.

- A dibujo. Se realiza dibujando sobre la tela un motivo que se delimita con lápiz, hilván o jaboncillo y que se rellena con hilos de colores siguiendo un diseño predeterminado. Este trabajo se encuentra en las gorgueras más valoradas. Los tipos de punto más utilizados para este tipo de labor “a dibujo” suelen ser el de cadeneta y el punto al pasado. 

-Encajes. En las variantes de randas y espiguillas. Las randas y las espiguillas se utilizan para unir dos piezas a base de nudos siguiendo un patrón o para piezas de adorno, siendo difíciles de ejecutar.

Las labores y los bordados más valorados por la población lagarterana y con las que más se identifican son las que ornamentan sus indumentarias, pues son el origen de las Labores. Destacan en el traje femenino los “tijidillos” y los “ceazos” de la gorguera o los bordados de las cintas; en el masculino el deshilo viejo, el deshilo de nudo, la randa, los tambores, la de por cuenta y el deshilado de cristillo (a veces con milano), técnicas con las que decoran el camisón y el calzoncillo de novio.

 

Labor de Lagartera con decoración geométrica en negro. Este color se utilizaba para el bordado de las gorgueras de lujo. Cedida por Antonio Patiño.
Labor de Lagartera con decoración geométrica en negro. Este color se utilizaba para el bordado de las gorgueras de lujo. Cedida por Antonio Patiño.

 

Maestras artesanas de Lagartera señalan que, en general, las tonalidades más utilizadas por las lagarteranas en el bordado han sido los tostados (beiges), propios de las piezas que adornan los altares del Corpus Christi; los camisones y calzoncillos del novio; las gorgueras de lujo y más recientemente en las colchas de los ajuares de la novia. La hebra de color negro se utiliza para el bordado de los ceazos y los tijidillos de las gorgueras de lujo. El negro y el tostado se combina en los puños y el cabezón de las camisas del traje femenino. También, es característico de los bordados la combinación de los colores salmón y verde.

Producciones textiles de Lagartera.

Diferenciamos dos tipos de indumentarias principales:

Indumentaria femenina:

 

  5. Traje de novia, donde destacan el guardapieses, el mandil y las calcetas, con todos los elementos y labores que integran la rica producción textil de Lagartera. Fotografía M. Echevarría.
 Traje de novia, donde destacan el guardapieses, el mandil y las calcetas, con todos los elementos y labores que integran la rica producción textil de Lagartera. Fotografía M. Echevarría.

 
Las prendas que se realizan para la indumentaria femenina son numerosas y se agrupan para componer distintos trajes. Por ello, no se puede definir un único traje típico femenino de Lagartera. Destaca el traje de novia como uno de los más representativos de sus tradiciones. Es importante señalar que las ceremonias matrimoniales podían durar hasta cuatro días, por ello cada pasaje litúrgico del acto comportaba cambios en el atuendo de la novia. 

Camisa: constituye una prenda larga hasta las rodillas, con mangas largas decoradas y con apertura delantera; una pieza triangular en los lados, la nesga, la diferencia de la camisa masculina.

Existen distintos tipos de camisa femenina, destacando la de diario, que presenta menos bordados, aplicados en puños y cabezón, generalmente de color amarillo, negro o una combinación de ambos. Una de las camisas más singulares de la indumentaria femenina lagarterana es la camisa de ras. 

La camisa de novia se utiliza siempre con un jubón. La aplicación de bordados en puños y cabezón es preferentemente realizada en negro, a veces combinada con amarillo. El botón doble de plata utilizado como cierre puede recibir nombres alusivos como “la flor” o “los corazones”. 

La Faisa y la Cinta de ceñir son elementos que se colocan para marcar las caderas y ajustar la composición de las prendas con los guardapieses. La faisa posee forma rectangular y está realizada con lana roja, va decorada con hilos de distintos colores, su remate se llama alpaca y puede ser verde o azul.

La enagua es una pieza que va rematada a ganchillo en su terminación final. Las enaguas de los trajes de diario no llevan bordados, que sí los pueden incorporar las enaguas de ceremonia, con la técnica de deshilados.

La mandileta de diario y las mandiletas que se asocian a los trajes de ceremonia se diferencian por la decoración, que presentan en picado amarillo y con cintas de colores las piezas de los trajes festivos.

Los guardapieses, piezas asimiladas a las faldas, presentan diferentes acabados en función de su posición en el traje y del tipo de indumentaria para la que se utilizan. Se incorporan varios guardapieses superpuestos al traje. Las piezas internas suelen realizarse de paño, mientras que los de arriba pueden ser de lanilla, satén, seda, griseta o percal. La decoración aplicada a cada uno varía si se aplica a la pieza interior o al guardapiés de arriba, diferenciándose también si es un guardapiés de diario o ceremonial. El bajero puede ser colorado, verde oscuro o azul marino. El guardapiés de arriba, sin embargo, puede recibir tonalidades coloradas, azules o negras. El conjunto de cintas que adornan los candiles de los guardapieses se llaman los Londres.

La Faltriquera es utilizada sobre todo para las ceremonias o días festivos. Es una especie de bolsito de tela que va atada a la cintura. Las faltriqueras de trajes festivos llevan cintas de varios colores. 

La Gorguera es una pieza rectangular realizada en lienzo blanco bordada habitualmente en negro con el motivo de ceazos o tijidillos, abierta por delante y va colocada debajo del pecho, donde se ata.  

El Capotilllo es una pieza que acompaña a la gorguera, colocándose encima de la camisa y por debajo y delante de la gorguera. 

El Sayuelo se puede asimilar a una especie de corpiño. El sayuelo que se utiliza con la camisa de ras es diverso del resto.

El jubón/jugón es una especie de chaquetita ajustada que puede confeccionarse en diversos acabados, como paño, pana o terciopelos. Se realiza en negro y su delantero va decorado con puntillas de plata, cintas de pasamanería, hilos metalizados en oro (galón de oro) y se pueden aplicar botones de filigrana de plata.

El Mandil es una pieza que va sobre los guardapieses  o y normalmente llega hasta el borde de los mismos, puede ser negro, ocasionalmente azul o marrón (de clavo). Puede cambiar la decoración del mandil si se aplica en traje de fiesta o ceremonia o si se utiliza para el traje de diario. 

Las Calcetas se utilizan en verano, hechas en algodón o lino y con menos profusión decorativa. Las Medias son de estambre y están realizadas en lana roja fina; se utilizan cuando el tiempo es frío. Las medias primero se tejen, luego se tintan. Salvo las de boda, no poseen puntera, están abiertas por delante llegan hasta la rodilla y se bordan a punto de cadeneta.

 

Vista de espaldas de traje de novia, donde se puede admirar las piezas esenciales que lo integran, ricamente adornado con labores textiles de Lagartera. Fotografía M. Echevarría. 
Vista de espaldas de traje de novia, donde se puede admirar las piezas esenciales que lo integran, ricamente adornado con labores textiles de Lagartera. Fotografía M. Echevarría. 

Los Pañuelos de cabeza pueden ser de varios tipos, cambiando según la estación o el tipo de traje (diario/ceremonia); mencionamos por ejemplo el pañuelo blanco de otras veces o el de peso hecho en seda granate y decorado con rayas verdes y blancas. En cuanto a los Pañuelos de hombros, cubren las piezas de indumentaria y también son de varios tipos en función del tipo de traje.

Por último, otro tipo de pieza que cubre el traje de Lagartera es la Mantellina, una pieza que se utiliza para ir a la iglesia, desde la cabeza cae sobre el traje como si se tratara de una media capa, lleva una borla estratégicamente situada sobre la frente. 

Todas estas piezas se combinan y se modifican en función del tipo de traje que se viste. Son diversos los trajes que se conocen: el traje de novia el más popular y ricamente decorado, lleva cinco guardapieses. El Traje de Galón, con guardapiés “colorao”, con dos variantes, el de la camisa de ras, y el del pañuelo de oro con el jubón. El Traje de trapillo o paño fino con guardapiés azul, es un festivo de menor categoría que los anteriores, el más usado por toda la población. El traje de diario, el que se usaba todos los días, habitualmente en azul, también verdes, marrón en menor medida y negro si estaban de luto.


Indumentaria masculina:

 

Típica indumentaria masculina en la que destaca el camisón con adornos de Lagartera, la faja de color rojo y el pañuelo con decoración vegetal. Corpus Christi de Lagartera. Fotografía Ismael Peña Martín.
Típica indumentaria masculina en la que destaca el camisón con adornos de Lagartera, la faja de color rojo y el pañuelo con decoración vegetal. Corpus Christi de Lagartera. Fotografía Ismael Peña Martín.

 

La vestimenta masculina es más austera que la femenina, sin embargo, destaca igualmente por la laboriosidad de sus adornos. La decoración es especialmente rica en algunas piezas como el camisón de novio, la camisa de fiesta o el calzoncillo. La base del color del traje masculino es el negro, que se combina con una camisa blanca y una faja roja.

El Camisón es una pieza larga abierta a los lados. Se diferencia el camisón de diario del camisón ceremonial, que incorpora bordados en pecheras, hombreras, puños, faldón y cabezón. El camisón de novio lleva la pechera profusamente decorada. Incorpora botones hechos a mano de color beige claro o blanco. 

El Calzoncillo, realizado en lienzo casero, al igual que el camisón presenta diferencias decorativas si su uso es diario o festivo. Es un pantalón interior que llega hasta la rodilla con apertura central en la bragueta.

El Calzón es un pantalón que se realiza en paño negro y que llega hasta la rodilla. Incorpora botones hechos a mano y tiene una abertura que se cierra con un cordón (abujeta/agujeta) que pasa para cerrarse por dos ojetes, cada uno en un lado del calzón. 

Las Calzas o polainas van superpuestas al zapato, como el calzón son de paño negro. Se abrochan en un lateral con botones hechos a mano. 

La Chamarreta es una especie de chaleco que cierra en el lado izquierdo. Presenta decoración de cintas y ribete azul. 

El Sayo es una pieza a modo de chaqueta de la que salen de la cintura seis lengüetas, las jaldapas. Estas piezas van rematadas en rojo. El sayo tiene dos ojetes que sirven para sujetar el cordón rojo plateado del remate. Dentro del sayo hay un bolsillo que también se abrocha con cordón de seda roja realizada a mano. 

La Faja está realizada en telar y en diversos colores. La de uso normal es la de color rojo, pero también se usan la morada o la negra, relacionadas con el medio luto o el luto completo. A la faja se asocian los pañuelos, que presentan como los de las mujeres algunas decoraciones vegetales y que se colocan en el lado izquierdo, de forma que no sobresalgan mucho. Para abrigarse en algunas ceremonias y otros actos religiosos, el traje se complementa con una Capa que protege del frío en la temporada de invierno. 

Por último, el traje masculino se remata con un sombrero de ala ancha con borlas negras al lado izquierdo que se decora con un cordón rojo plateado o rojo dorado en el lado derecho. Si el cordón se combina con la faja morada o negra, indica también el medio luto o el luto completo. 

 

 8. Distintos trajes femeninos que muestran la cuidada labor textil de Lagartera, incluyendo la vestimenta infantil. Fotografía de M. Echevarría.
Distintos trajes femeninos que muestran la cuidada labor textil de Lagartera, incluyendo la vestimenta infantil. Fotografía de M. Echevarría.


A la indumentaria masculina y femenina debemos incorporar la vestimenta infantil y el traje de bautizo. 
Todas estas piezas cobran sentido en las distintas situaciones ceremoniales y simbólicas que la población de Lagartera celebra, con cualquier edad y sin tener en consideración el género; las personas de Lagartera visten con gran ilusión el traje tradicional que les caracteriza. 

Ajuares domésticos y litúrgicos: 

 

 9. Detalle de pieza de ajuar litúrgico o ceremonial, profusamente decorado, realizado con distintas técnicas de Labor de Lagartera. Fotografía de M. Echevarría.
Detalle de pieza de ajuar litúrgico o ceremonial, profusamente decorado, realizado con distintas técnicas de Labor de Lagartera. Fotografía de M. Echevarría.


Dentro de las producciones artesanas de Labor de Lagartera, una parte importante de estas manifestaciones se dedica a los ajuares domésticos. En este caso el ajuar de novia, que la mujer aporta al matrimonio, está cargado de significado ya que son trabajados por las mujeres lagarteranas desde niñas, aprendiendo así las Labores y transmitiendo de esta forma la tradición de madres a hijas. En Lagartera, es habitual que sea la novia la que borde la ropa interior del novio. Cobran especial relevancia en este apartado de los conjuntos domésticos, las Labores dedicadas a vestir las camas colgadas, camas con dosel que incorporan diversos elementos para cubrir el lecho, creando un espacio ricamente decorado que nos presenta la simbología del vínculo matrimonial.

Entre las producciones domésticas podemos mencionar: manteles (de distintos tipos), trapos de mesa, tapadores, servilletas, toallas, paños de manos, paño de puerta -pañopuerta-, paño de arca, alaceneros, vasares, mantas, colchas, respaldares, bancares, cojines, etc. siendo numerosos los objetos del ajuar doméstico en los que se combinan las distintas técnicas de Labor de Lagartera. En estas producciones abunda también el trabajo en malla, tejidos labrados que alcanzaron su máximo desarrollo entre los siglos XV-XVIII. 

Respecto a los ajuares litúrgicos y ceremoniales, podríamos decir que Lagartera es una escuela de excelencia en lo relativo a la enorme profusión decorativa y atención que recibe este aspecto en las tradiciones artísticas y populares lagarteranas. Ritos de paso, como bautismo, matrimonio, y muerte; unidos a la fiesta más señalada de Lagartera, el Corpus Christi; constituyen procesos ceremoniosos en los que los ajuares e indumentarias cobran especial sentido y protagonismo.

El bautismo, es el momento de presentación de una nueva vida a la comunidad religiosa y social. Este conjunto de prendas se compone del serenero, las mantillas, la camisa, un jubón, ceñidor, el gorro y el paño de cristianar, siendo también en algunos casos regaladas por los padrinos.

El matrimonio, la indumentaria de la novia, del novio y los ajuares domésticos de la pareja forman parte de las producciones de Labor que las mujeres de Lagartera realizaban a lo largo de su vida. La novia se encargaba de aportar a la futura familia algunas de las piezas más señaladas del ajuar doméstico y del matrimonio: el hato, el paño de ofrendas, el paño velatorio y la barbera del novio que señalamos como elementos destacados, aunque también figuran toallas, manteles y otros textiles. La importancia del paño velatorio es crucial, distintos valores simbólicos acompañan a esta pieza. Es un manto de forma rectangular alargada que incorpora una rica y exquisita decoración en la que distintas técnicas de Labor conforman una pieza que cubre a los novios durante el rito del matrimonio.

El ritual funerario incorpora también un importante número de elementos textiles decorados con las Labores de Lagartera, podemos referir algunos de ellos como el paño de andas, el paño mortuorio y funerario, el paño de entrevelas, el sudario y paño de ofrenda, siendo habitual que vayan bordados en negro sobre lino. Muchas de estas piezas incorporan un repertorio iconográfico de gran carga simbólica relacionado con diversas connotaciones iconológicas. 

 

10. Corpus Christi de Lagartera. Fotografía de Ismael Peña Martín.
 Corpus Christi de Lagartera. Fotografía de Ismael Peña Martín.

 

Finalmente destacar la gran fiesta litúrgica del Corpus Christi de Lagartera, declarada Bien de Interés cultural inmaterial en 2017, en la que se visten los trajes tradicionales y en la que, tras la procesión, se hace una muestra de trajes, se realizan visitas guiadas a los altares explicando las ricas piezas expuestas, seleccionadas previamente, destacando la labor textil tradicional de Lagartera. 


Sin duda, al convertirse en Bien de Interés Cultural la Labor de Lagartera, pondrá en valor este patrimonio inmaterial, logrando una mayor conciencia de su importancia, al mismo tiempo que se preserva y asegura su permanencia para las futuras generaciones.  

 *** Información extraída del expediente iniciado para la declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial de las Labores Textiles de Lagartera.

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