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El inicio, por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, del expediente para la declaración de las botargas como Bien de Interés Cultural supondrá, sin duda, una mayor valoración social de este aspecto ancestral, tan arraigado en la tradición de la provincia de Guadalajara.

Pero, además de las botargas, existen otros personajes asimilables en el conjunto de la región y fuera de ella, de modo que dicho reconocimiento contribuirá a reforzar la propia identidad cultural y a la conservación y difusión del patrimonio cultural inmaterial de Castilla-La Mancha, dejando la puerta abierta para nuevos retos en el reconocimiento patrimonial de este tipo de personajes en niveles superiores a los ahora iniciados.

INTRODUCCIÓN

El tema ha sido objeto de estudio, desde hace mucho tiempo y desde distintas perspectivas. Dado el carácter divulgativo de estas líneas, remitimos al lector a las fuentes que figuran al final del trabajo. 

Para identificar a estos personajes parece lógico, en primer lugar, respetar las denominaciones tradicionales de cada localidad. En este sentido, botargas serían todos los que se conocen con ese nombre en los distintos lugares de procedencia. Pero también conviene que nos fijemos en sus profundas raíces históricas, en los papeles que juegan en los rituales, en las fechas y momentos en que aparecen, en la evolución y en la situación de estos personajes en la sociedad actual.

En la provincia de Guadalajara reciben mayoritariamente el nombre de "botargas", pero también reciben otros. En Alarilla, el botarga que sale el primer día del año recibe el nombre de "zarragón", al igual que ocurre con los animadores de la danza en algunas localidades de la Sierra (Condemios de Arriba, Galve de Sorbe, etc.); en la danza de Utande, el botarga o "gracioso" dirige la danza (García, 1987, 45). Ese papel directivo lo realiza, en Molina de Aragón, un personaje conocido como el "capitán".

Los /las botargas pueden confundirse y mimetizarse con otro tipo de disfrazados de la cultura tradicional, cosa hasta cierto punto normal, debido a posibles orígenes y funciones comunes, a su coincidencia, en ocasiones, dentro del ciclo festivo invernal, a la estética y a su confluencia en algunos ritos urbanos actuales. 

 

 Botargas en el Festival Medieval de Hita. 1987. Foto José Aº. Alonso
 Botargas en el Festival Medieval de Hita. 1987. Foto José Aº. Alonso

 

Las Botargas son unos personajes de la cultura tradicional, que participan en rituales muy diversos y complejos y que juegan papeles igualmente variados. Siempre van disfrazados. Muchas llevan máscara, pero no siempre es así -Robledillo de Mohernando (infantil), Albalate de Zorita-. Suelen llevar indumentarias muy vistosas, de gran colorido, a veces a remiendos. Muchas llevan capuchas y chepas añadidas. A veces esas chepas contienen ceniza que arrojan al personal, otras sirven como hucha donde guardar las monedas con que son obsequiados.

 

Botarga infantil de Robledillo de Mohernando (Robledillo de Mohernando). Foto: José Antonio Alonso Ramos
Botarga infantil de Robledillo de Mohernando (Robledillo de Mohernando). Foto: José Antonio Alonso Ramos

 

Botarga-danzantes de Albalate de Zorita (Albalate de Zorita). Diputación Provincial de Guadalajara
Botargas-danzantes de Albalate de Zorita (Albalate de Zorita). Diputación Provincial de Guadalajara

 

 

Cuando llevan máscaras son muy variadas. Muchas de las que hacía el caratulero "Hermenegildo Alonso", el "Mere", daban al botarga una apariencia animal, pues frecuentemente estaban dotadas con cuernos, bigotes, larga lengua y dientes. También la de Yélamos de Abajo (Semana Santa) lleva cornamenta, aunque su indumentaria está más relacionada con el diablo, con la muerte y con el culto a las ánimas. 

 

Botarga de Yélamos de Abajo (Yélamos de Abajo). Diputación Provincial de Guadalajara 
Botarga de Yélamos de Abajo (Yélamos de Abajo). Diputación Provincial de Guadalajara 

 

También la de Peñalver tiene apariencia diabólica, con sus rojas cintas sobre el blanco traje, que parece que quieren imitar la idea de las llamas infernales. Otros elementos propios de "animales" son los cencerros y campanillas que suelen llevar atados a la cintura, así como el rabo de tamaños y formas diferentes. Algunas llevan siluetas de animales cosidos (Robledillo) o figuras astrales (Beleña). Y en las manos portan cachiporras, garrotes y/o grandes castañuelas (Montarrón, Valdenuño Fernández, Arbancón).

 

Botarga de Montarrón (Montarrón). Diputación Provincial de Guadalajara 
Botarga de Montarrón (Montarrón). Diputación Provincial de Guadalajara 

 

ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO

Ya hemos visto que nuestros personajes pueden recibir varios nombres. Para el primero de ellos -botarga-, el DRAE nos indica que el vocablo tiene un origen italiano, procedente a su vez del griego, y aporta también, entre otros, estos significados:

   “1. f. En las mojigangas y en algunas representaciones teatrales, vestido ridículo de varios colores.

   2. f. Persona que lleva la botarga.".

Según Sara RUIZ (2001, 252), "El origen etimológico de la palabra botarga se remonta al s. XVI. Denominaba al personaje de las compañías italianas de comedia, vestidos con ropajes ajustados al cuerpo y calzas rojas largas y anchas. En España el término se introdujo directamente referido al personaje de mojiganga o prenda de vestir y éste sigue vigente en el folklore de Guadalajara."

Aunque el nombre de botarga se halla muy extendido en la provincia de Guadalajara, conocemos personajes asimilables, incluso en otras zonas de Europa, Hispanoamérica, etc. En Castilla-La Mancha, nos encontramos con los diablos y diablillos conquenses  (Huete, Almonacid del Marquesado, El Hito, Alberca de Záncara, Carboneras de Guadazaón, Las  Pedroñeras) y toledanos (Orgaz); el  porra (Villacañas (To) y Mota del Cuervo (Cu); el porra y el castañuelón (Belinchón (Cu); el cabozorra (Villanueva de Alcardete (To); los morraches  (Malpica de Tajo) o el Perlé de Herencia (C.R.) y el Trágala de Arenas de San Juan (C. R.), por citar algunos de los que intervienen en los ritos festivos regionales (GONZÁLEZ, 2004, 333  y ss.). En la Península Ibérica reciben nombres muy diversos, además del de botargas: zamarrones, zaharrones, birrias, cachibirrias, cachibirrios, cachimorros, guirrios, zomorruak (CARO, 1965, 281). En Atienza existieron los "zarrones" de carnaval (GARCÍA, 1987, 25). La palabra "zamarra" tiene origen vasco (DRAE), y en una de sus acepciones significa "Prenda de vestir, rústica, hecha de piel con su lana o pelo". En la localidad navarra de Olazti, por ejemplo, siguen saliendo personajes disfrazados con zamarras de piel. La palabra "zaharrón", hoy en desuso, según el DRAE, procede del término árabe hispano saẖrūn. y significa "moharracho o botarga".

 

Zamarroak de Olazti (Navarra). Foto José Aº. Alonso
Zamarroak de Olazti (Navarra). Foto José Aº. Alonso

 

TIPOS DE BOTARGAS

 En lo relativo a Guadalajara, los estudios suelen distinguir botargas y otros personajes asimilados agrupándolos en: 

1.-Botargas del ciclo fustigante (más de invierno).
2.-Botargas y "zarragones" directores de danzas (más de primavera y verano).

Existe además un tercer grupo en el que podemos incluir otros personajes disfrazados asimilables en algún sentido y que forman parte de otros rituales.

 

Botarga de Arbancón (Arbancón). Diputación Provincial de Guadalajara
Botarga de Arbancón (Arbancón). Diputación Provincial de Guadalajara

 

Los del primer grupo se llaman así porque suelen llevar algún elemento -cachiporras, vejigas, etc.- con el que golpean a la chiquillería, a las mujeres y a los transeúntes en general. Suponen la mayoría de los casos. Salen a principio de año (Humanes, Alarilla, Robledillo de Mohernando -botarga de casados-), domingo siguiente a Reyes (Valdenuño Fernández.), San Sebastián (Montarrón y Mohernando), la Virgen de la Paz (Mazuecos, Robledillo  -botarga infantil-, Málaga del Fresno), San Pablo ( Fuencemillán),   por La Candelaria (Arbancón, Beleña, Retiendas) o por San Blas (Albalate, Peñalver). La relación podría ampliarse con otras botargas también "vivas" y muchas desaparecidas.

 

Botarga y mujigangas de casados de Málaga del Fresno (Málaga del Fresno). Diputación Provincial de Guadalajara 
Botarga y mujigangas de casados de Málaga del Fresno (Málaga del Fresno). Diputación Provincial de Guadalajara 

 

En el segundo grupo se integrarían esos botargas y zarragones que dirigen a las danzas de primavera y verano (Valverde de los Arroyos, Condemios de Arriba, Galve de Sorbe, etc.). 

Por último, tendríamos otros personajes difíciles de encuadrar:  esos diablos y personajes que forman parte de las loas y obras populares de teatro (Molina de Aragón, Utande). Otros personajes cumplen alguna función similar, como el "diablo" de la Inocentada de Setiles (28 de diciembre).

Mención aparte merecen otros "disfrazados" de Carnaval, muchos de los cuales visten también disfraces animales -vaquillones, vaquillas, etc. En Luzón los "diablos" tienen también ese aspecto de fieros cornúpetas.

En el caso de Almiruete, los disfraces masculinos reciben el nombre de "botargas". Todos estos personajes incluyen en su disfraz cencerros y campanillas de mayor o menor tamaño. Lo mismo ocurre con los recuperados "Cencerrones" de Cantalojas y otros muchos personajes ya desaparecidos.     

Como vemos, la sombra de las botargas es alargada, poco definida a veces pero, en las sociedades tradicionales de pastores y agricultores, es muy posible que una gran parte de las localidades contaran, en algún momento, con botargas o personajes similares en alguno de sus rituales, al menos en una parte importante de la provincia de Guadalajara.


ALGUNOS HITOS HISTÓRICOS
Ciertos autores han adjudicado a estos personajes un origen ancestral: "Estas botargas... [son] la conjunción muy remota de ancestrales danzas agrícolas individuales o colectivas en las que convulsivamente el danzarín, hechicero o brujo ejecutaba distintas figuras...Seguramente que la botarga, que fue bailarín de conjunto, o maestro y jefe de danza, es el único resto de una danza colectiva perdida por múltiples razones, y de cuyo naufragio pagano sólo pudo salvarse a este personaje..." (ARAGONÉS, 1986, 30, 31).

De ser así, podríamos relacionar estos personajes con el arte prehistórico paleolítico, donde abundan las figuras de hechiceros y disfrazados. Recordemos los ejemplos de algunas cuevas francesas -Les Trois Freres, Le Gabillou-. Ya en el Neolítico peninsular encontramos personajes como el brujo de la Cueva de los Letreros en Vélez-Blanco (Almería), y en el mundo celta la figura de la posible representación del dios Cernunnos, en el Caldero de Gundestrup (Dinamarca), por citar algunos ejemplos de antiquísimas figuraciones relacionables con nuestro tema.

Estas representaciones están ambientadas en el mundo de la creencia, de las religiones animistas y naturalistas. Estos magos o dioses propiciarían los buenos augurios y, dependiendo de cada caso y de cada momento histórico, el éxito de distintas necesidades, como la caza, la procreación de personas y animales y la fecundidad de la tierra. Pura supervivencia. Algunas de estas cuestiones están presentes en las prácticas rituales de las botargas que han llegado hasta nuestros días.

Otra de las funciones que realizan las botargas es hacer reír. Generalmente son personajes estrafalarios, grotescos, que saltan, bailan y rompen el orden cotidiano con sus gestos y cabriolas. Pero, como ha apuntado recientemente Alfredo ERIAS (2018, 319), hablando de LA RISA CONTRA LOS MALOS ESPÍRITUS, "Desde lo más profundo del mundo antiguo, hacer reír no sólo era algo divertido, sino que cumplía una función religiosa de primera magnitud, puesto que al reír se espantaban los malos espíritus y muy especialmente al temido mal de ojo (creencia que aún llega hasta nosotros), proporcionando las condiciones para todo lo bueno, especialmente para el amor, el sexo y la reproducción". Esta idea aparece en su trabajo sobre "Iconografía de los bufones en la Galicia bajomedieval y tardogótica". Lo comento para que el lector vea que estamos en otro momento histórico. Creo que esto puede ayudar a entender la razón de ser de muchas representaciones en los exteriores de muchos templos medievales. El mismo autor encuentra, un poco más adelante, relaciones con el culto al dios egipcio Bes: El dios egipcio, enano, barbudo y grotesco, Bes ("Señor de Punt"  o "Señor de Nubia") es el protector del hogar, del matrimonio, de las mujeres embarazadas, de las gestaciones, de los partos y de los niños...Se  asocia al amor y al placer sexual ..Esto explica que fuese uno de los dioses más representados, ya sea en estatuas o, sobre todo, en infinidad de amuletos, que se encuentran en todo Egipto y el Mediterráneo: también en la Península Ibérica.

Tal y como han hecho ya varios autores, en alguna ocasión he comentado esa relación de las botargas con ritos de fecundidad. (ALONSO, 2018, 32). La tierra es el origen de la vida. Recordemos el Dios creador hebreo -Entonces Yavé-Dios formó al hombre del polvo de la tierra- (GÉNESIS, 2,7). El Dios egipcio Jnum, el Dios alfarero también crea al hombre de la tierra, del lodo del Nilo y es también el Dios de la fertilidad.

Pero, como es sabido, también hubo cultos a la diosa Tierra -Tellus-, la Magna Mater, la Cibeles romana. Emilio Cuenca y Margarita del Olmo encontraron una relación entre la diosa Tellus y nuestras botargas, documentando dicha relación con citas de la Ciudad de Dios de san Agustín. (CUENCA-DEL OLMO, 2012, 25 y ss.). Dichos autores identifican uno de los relieves de la portada de la iglesia de Santiago de Cifuentes con la imagen de la diosa "Tellus" y de la "botarga". Para Antonio HERRERA (2014, 40) esa imagen "Es símbolo, sin duda, del continuo engaño con que el Demonio actúa ante los hombres, cubriéndose de máscaras sonrientes".

 

    Posible imagen de botarga o diablo. Iglesia Cifuentes. Foto José Aº. Alonso (Archivo C.C.T. Diputación Provincial de Guadalajara )
Posible imagen de botarga o diablo. Iglesia Cifuentes. Foto José Aº. Alonso (Archivo C.C.T. Diputación Provincial de Guadalajara )


 
 


Durante muchos siglos, una parte importante de los ritos, sobre todo los de las sociedades agrarias, han tenido que ver con la fecundidad de la tierra, de los animales y de las personas. Resulta difícil y arriesgado establecer relaciones entre ritos muy lejanos en el tiempo, pero, centrados en estas tierras, podemos imaginar un itinerario que podría empezar con los grabados paleolíticos de la Cueva de los Casares, en Riba de Saelices (Guadalajara) en los que aparecen, entre otros muchos motivos, una vulva y una escena de cópula y que tendría su continuidad en algunos ritos de mayo (planta del mayo, mayas, etc.) y en muchas botargas que han llegado hasta nosotros, algunas de las cuáles, como las de Retiendas y Almiruete, esparcen todavía semillas entre los transeúntes (ALONSO, 2018, 32).

 

Botarga de Retiendas (Retiendas). Diputación Provincial de Guadalajara
Botarga de Retiendas (Retiendas). Diputación Provincial de Guadalajara

 

La mayor parte de las botargas han sido integradas en los rituales populares de religiosidad cristiana, aunque todavía quedan vestigios muy curiosos. La de Mazuecos se queda en la puerta de la iglesia y no entra, porque dicen que representa al moro infiel (GARCÍA, 1987, 50). 

Volviendo a escenarios menos locales y en "momentos de finales de la Edad Media y comienzos de la Moderna", y siguiendo con las palabras de Julio Caro Baroja, añadiremos "...que, en varias partes del occidente de Europa, tales como el norte de Francia, Flandes, Alemania, etc., había bufones pagados por los municipios "buffons de ville", que salían con motivo de festividades especiales". Para D. Julio es posible que estos "...bufones tengan antecedentes en máscaras de aire más primitivo. Pero el atuendo y aún la palabra "botarga" implican una "modernización" renacentista, frente a los "zamarrones"", "zaharrones"..." (CARO, 1965, 281). 

 

 

Botarga de Razbona (Razbona) . Diputación Provincial de Guadalajara 
Botarga de Razbona (Razbona) . Diputación Provincial de Guadalajara 


 

Ya en épocas más modernas, en los gastos de alguna cofradía aparecen datos documentales de botargas. En el s. XVII, en el libro de cuentas de la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, de Torrejón del Rey (Gu), que organizaba la Fiesta de Candelas, aparecen dos botargas, que acompañaban a los danzantes a recoger el aguinaldo (COFRADÍA DE N. Sra...,2010, 9).

Mucho más tarde ya, las botargas que conocieron en 1965 los Baroja, estaban en trance de desaparición: "yo tengo la sensación, y se lo digo a mi hermano, de que estamos fotografiando cadáveres: cadáveres casi putrefactos. Las sociedades que han pasado estos días ante nuestros ojos, son sociedades en estado agónico. (CARO, 1965, 291). Eran los momentos de la emigración rural a los cinturones industriales.

Pero, unos años después, los emigrantes regresaban los fines de semana y los periodos vacacionales y constituyeron asociaciones para "recuperar" las tradiciones. Las instituciones locales empezaron también a valorar esa cultura autóctona. La imagen de la botarga pasa a ser un símbolo de la provincia, asociado a las raíces y al turismo. Pero estamos ya hablando de otro fenómeno. Algo importante ha cambiado de entonces a ahora.


LAS BOTARGAS HOY
Una vez mostrado el largo recorrido histórico de estos personajes, puede suponerse que cada momento ha ido dejando su impronta sobre ellos. De igual modo, las botargas han ido tomando otros elementos dependiendo del lugar donde se han desarrollado, configurándose hasta alcanzar sus actuales significados y características, los cuales siguen evolucionando en los lugares en que todavía perviven.

La palabra botarga tuvo un sentido despectivo. "¡Menudo botarga estás hecho!". Pero hoy, un pueblo con botarga o botargas, posee un elemento de importante valor patrimonial.

Al igual que ocurre con otros elementos festivos, las botargas sirven como aglutinante social, como icono representativo y diferenciador de una localidad. Desde hace décadas, las botargas acuden a encuentros donde se exhiben (Festival Medieval de Hita, Pregón del Carnaval de Guadalajara capital, etc.). A ello se une que pueden ser fuente de recursos turísticos y objeto de subvenciones, es decir pueden ayudar a mejorar la economía de la zona.

Desde aquellos brujos paleolíticos hasta los botargas actuales, algunos de los cuales se exhiben en los escenarios de los encuentros, se han producido cambios muy significativos. Una muestra más del dinamismo del folklore y de la evolución de las mentalidades.

La figura de las botargas y todo lo que ello conlleva ha contado, en las últimas décadas, con un fuerte apoyo institucional. La Diputación de Guadalajara otorgó a todas las botargas, ya en el pasado siglo, la denominación de "Fiestas de interés turístico provincial". Más recientemente ha propiciado su difusión con la elaboración de la "Ruta de las botargas", en colaboración con la Asociación "la Tradición Oral". La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha iniciado el expediente para la declaración de las botargas como Bien de Interés Cultural con categoría de Bien Inmaterial (D.O.C.M, 27 enero  2022).


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FILMOGRAFÍA

WEBGRAFÍA

 

AUTORÍA TEXTO: José Antonio Alonso Ramos. Etnólogo e intérprete de música tradicional. Fue director de la Escuela Provincial de Folklore y del Centro de la Cultura tradicional de la Diputación de Guadalajara.
FOTOS: Aportadas por la Diputación de Guadalajara, salvo las que se citan.
 

Comentarios: 2

Narciso Hernández el 10-08-2022

Trabajo exhaustivo y de gran interés.

Lázaro Alonso Torre el 10-08-2022

Extraordinario, como todos los estudios de José Antonio Alonso. Mis felicitaciones
A salvaguardar esta manifestación inmaterial tan arraigada en la identidad de muchas comunidades de Guadalajara

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