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Durante el siglo XVI, Albacete experimentó un notable desarrollo dentro del obispado de Cartagena, sustentado en su actividad agrícola, ganadera y comercial. Este contexto favorable propició, en los primeros decenios del quinientos, la aspiración de erigir un templo parroquial de grandes proporciones, acorde con las expectativas y la proyección alcanzadas por la villa en ese momento.

En el marco de este ambicioso proyecto constructivo, la sacristía adquirió un papel especialmente destacado. La atención y los recursos se orientaron hacia este espacio, concebido como un ámbito esencial dentro del conjunto arquitectónico y litúrgico del templo. Así, a partir de 1562-1563 se iniciaron las obras de demolición de la antigua sacristía y se proyectó una nueva, ejecutada íntegramente en cantería. El maestro responsable de la obra fue el cantero Juan Cubero, concluyéndose los trabajos hacia 1573.

Este nuevo espacio serviría, pocos años después, de escenario para la realización de las grisallas murales manieristas, ejecutadas en torno al año 1580.

La  restauración de las grisallas de la Sacristía de la Catedral de Albacete ha sido uno de los grandes proyectos en los que he tenido la suerte de verme inmerso en los últimos años. Junto a un equipo multidisciplinar, y un magnífico grupo de restauradoras, hemos podido recuperar una obra del Siglo XVI que se encontraba prácticamente oculta bajo estratos de suciedad, barnices y pinturas de diferentes épocas. Durante la restauración apareció la fecha de realización de las mismas 1580, y fueron sacadas a la luz unas obras que, sin duda alguna y dada su calidad, se convierten en uno de los tesoros del patrimonio de la provincia de Albacete.

El aspecto que presentaban las cinco pinturas sobre muro, aunque tratadas como una sola obra de 45 metros cuadrados para mantener la unidad en el proyecto, era el de unas superficies tintadas de marrón que apenas dejaban intuir lo que había detrás de esta coloración claramente artificial. El estudio previo y los análisis bioquímicos que llevamos a cabo nos aclararon las distintas alteraciones que habían sufrido las pinturas. Encontramos repintes que incluían barnices aplicados en distintos momentos de la historia. Especialmente dañino para la conservación de la obra fue un barniz que se le aplicó en el siglo XVIII y que oscureció hacia tonos marrones. Años después se practicaron otras dos intervenciones, según hemos podido comprobar con nuestros estudios. Los sucesivos tratamientos sobre las grisallas no tuvieron en cuenta su aspecto original, sino el tono marrón del barniz oxidado que se encontraba sobre ellas.Al ver las pinturas con ese color, personajes de cada época fueron superponiendo correcciones cada vez más oscuras en esa misma gama llegando al aspecto inicial que nos encontramos al comenzar nuestro acercamiento a la obra.

Bien es cierto  que  se sabía que las obras estaban allí y que eran interesantes (Luis Guillermo García-Sahuco escribió sobre ellas hace ya muchos años), pero nadie pudo  imaginar que la calidad sería tan alta hasta llegar a nuestra intervención.

El proyecto, dirigido por Ana Teresa García Jiménez, arquitecta especialista en recuperación del patrimonio, comenzó por un exhaustivo estudio tanto de las obras como del edificio. Para ello se tomaron diferentes muestras de los estratos que determinaron, tras una analítica profunda, que se trataba de una grisalla realizada al temple y que los repintes y barnices posteriores se empezaron a aplicar a partir del siglo XVIII. Se  realizaron pruebas con luces de diferentes tipos (incluidas la luz ultravioleta)  con las que se pudieron ubicar todos los repintes que se encontraban sobre las obras.

Hubo por lo tanto que investigar qué tipo de disoluciones  químicas íbamos a utilizar para llegar a cada estrato, uno a uno, y con un cuidado máximo para no interferir con la obra primigenia. No se trataba de que las pinturas se quedaran exactamente como se pintaron en el siglo XVI, porque ‘que el tiempo también pinta’ es un axioma actualmente aceptado por la Restauración a nivel internacional. Aunque  sí era necesario retirar los añadidos con diferentes soluciones de disolventes, polares en este caso, hasta llegar al barniz del siglo XVIII, que era una resina de colofonia. Este último estrato, o el primero antes de la obra original, al haberse aplicado sobre el yeso y la grisalla, había teñido la superficie de una manera desigual. Al trabajar sobre este barniz, siempre tratando de mantener cierta parte de la pátina, como arriba decía, se ha aplicado un gel rígido a temperatura media sobre papel japonés, que, secando lentamente, ha solubilizado esta resina trasladándola al papel y dejando las obras más homogéneas y luminosas. 

 

 

Proceso de restauración. Conversión de San Pablo camino de Damasco. La mujer pecadora ungiendo los piés de Jesús en casa de Sión. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete
Proceso de restauración. Duro es para ti cocear contra el aguijón.1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete


Atrás quedan horas y horas de estucar pérdidas, golpes, agujeros y un largo etcétera de faltas de soporte. Días y días de reintegraciones diferenciadas por puntos o regatinos, según la zona a reponer, trabajando desde el mayor respeto a la obra original, con materiales reversibles y siendo siempre respetuoso con la obra y su historia.

 

Proceso de restauración. La mujer pecadora ungiendo los piés de Jesús en casa de Sión. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete
 Proceso de restauración.Le son perdonados sus pecados porque amó mucho. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete

 

Ahora ya es tiempo de hipótesis, estudios e investigaciones sobre la posible autoría de unas obras que, según mi parecer, pueden atribuirse sin ninguna duda al taller de Juan de Juanes (murió pocos meses antes de finalizar la obra), a su hijo Vicente Macip Comes, o a sus hijas Margarita y Dorotea.  En mi opinión el proyecto pudo ser iniciado en el taller por el maestro y terminado por alguno de sus hijos. Esperemos que los estudios avancen y pueda confirmarse el autor, aunque lo realmente importante es la calidad artística de las obras, la cual, es excelente.

 

Conversión de San Pablo camino de Damasco. La mujer pecadora ungiendo los piés de Jesús en casa de Sión. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete
Duro es para ti cocear contra el aguijón,1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete

 

 

Calvario. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete

 

Si hay algo de lo que podamos estar convencidos los ciudadanos de Castilla La Mancha en la actualidad es que desde finales del siglo XV y a lo largo del XVI, en lo que hoy es su provincia de Albacete, fueron creados unos trabajos plásticos de muy alta categoría. En los últimos cinco años, este restaurador, con su equipo, se ha enfrentado a obras que han merecido la atención y la admiración de propios y extraños. Primero aparecieron las pinturas del retablo de la iglesia de la Santísima Trinidad de Alcaraz, obras de Juan de Borgoña que permanecían cubiertas por otras del siglo XIX de muy baja calidad, y que tuvimos la tremenda suerte de descubrir. Más tarde, con las obras también descubiertas y restauradas en El Bonillo se produjo otra prueba de esa época dorada,en la que la zona de Albacete disfrutó de un gran auge en lo que a las expresiones plásticas se refiere, fechadas en las primeras etapas de El Renacimiento en España.

 

bFOTO 5. La mujer pecadora ungiendo los piés de Jesús en casa de Sión. 1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete
Le son perdonados sus pecados porque amó mucho.1580. Sacristía de la Catedral de San Juan Bautista. Albacete


No quisiera concluir este escrito sin reconocer al equipo técnico que, con gran implicación y profesionalidad, ha llevado a cabo junto a mí este importante proyecto. Un equipo multidisciplinar formado por Ana Teresa García (arquitecta), Ana Morcillo, Beatriz González, Nerea Tarancón y Alicia Monreal (restauradoras), y Francisco Javier Donate (Historiador del Arte). Asimismo, quiero expresar nuestro más sincero agradecimiento al Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y al Obispado de Albacete por la confianza depositada en mí y mi equipo,  y por su firme compromiso con la conservación, protección y puesta en valor del patrimonio histórico-artístico.

Más información en el folleto. 

Autor: 

Pablo Nieto Vidal

Conservador y restaurador de Obras de Arte

Miembro del Instituto de Estudios Albacetenses

El Parteluz Restauraciones y Rehabilitaciones S.L.

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