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¿Cuántos recuerdos atesora el álbum de fotografías? Qué sensación nos asalta en el momento del ineludible reencuentro con nuestra historia familiar. Semblanza atemporal, el retrato indaga en el origen y la permanencia, el proceso y la memoria.

El sentido del tacto en contacto con el papel fotográfico activa ese vínculo emocional con la imagen, reviviendo recuerdos de experiencias hondamente sentidas en el relato de nuestros antepasados.

El Archivo de la Imagen y de la Palabra es el repositorio digital del portal de Cultura de Castilla-La Mancha. Su gran amplitud y diversidad de fondos lo pone a disposición de todas aquellas personas interesadas en conocer las sociedades que habitaron la región desde mediados del siglo XIX.

De su mano, nos adentraremos en el universo de la infancia y su presencia en el género del retrato de familia. Sus fotografías son un documento gráfico de primer orden para comprender las formas de interacción entre niños y adultos desde 1880 hasta 1960. Accedemos así a un canal que nos conducirá a una época en la que los niños se apresuraban en agotar las horas de juego ante la apremiante necesidad de convertirse en adultos.

 

Retrato de familia. Almendral de la Cañada (Toledo). Inicios del siglo XX. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha
Retrato de familia. Almendral de la Cañada (Toledo). Inicios del siglo XX. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha

 

En el pueblo toledano de Almendral, surcado por la Cañada Real Leonesa, cinco niños posan junto a sus padres y sus tres hermanos adolescentes. Retazo visual de las comunidades rurales de los albores del 1900, un fondo construido por un mantón calado queda suspendido en la pared encalada, a modo de instantánea de sus rostros en el tiempo. Lucen sus mejores galas para la ocasión, pues el fotógrafo visitaba el pueblo en muy contadas ocasiones.

Se habían dispuesto los tejidos florales para las más pequeñas de la casa. Éstas abrazan a sus muñecas, mientras el padre se aferra al menor de sus hijos. Se ha confeccionado para él un vestido de cuadros. Aún puede permitirse los estampados coloridos, pues los tonos oscuros están reservados a sus hermanos. No ha cumplido probablemente los diez años y el que le sigue en edad ya imita la indumentaria adusta que viste el primogénito. La niña, de unos doce años, ya se ajusta el justillo como sus hermanas, al igual que una falda con remates ornamentales y camisa de mangas abullonadas. La persistencia de la moda victoriana en las sociedades del ámbito rural es un signo de distinción social. Su imitación nos habla del valor de la permanencia y el carácter vehicular del retrato en la proyección social de la imagen.

 

Retrato de una familia. Letur (Albacete). Año 1880. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Retrato de una familia. Letur (Albacete). Año 1880. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

 

Como contrapunto del “retratero” ambulante, se configura el retrato de aparato. El semblante de Letur nos remite a la sociedad burguesa de la sierra de Albacete en 1880. Dos niñas nos observan tras una meditada composición familiar. Sus padres y abuela se disponen a modo de pantalla visual de oscura, elegante y táctil indumentaria. El menor de los vástagos se acomoda sobre el regazo de su padre. Tan sólo el anudado lateral del pañuelo al cuello de los infantes adereza su espontánea compostura, frente al apretado moño de la matrona, la rígida corbata del padre y la medalla ajustada al cuello de la madre. El broche femenino emerge como alegoría del corsé que ceñía la cintura de la mujer en el último tercio del siglo XIX.

Cuántos matices texturales y emocionales, cuántas sugerencias en torno al vínculo. La fotografía toma el relevo de la pintura en estas monumentales composiciones, creadas cuidadosamente en el estudio del fotógrafo.

 

Retrato de la familia Nieto. Granátula de Calatrava (Ciudad Real). Año1898. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Retrato de la familia Nieto. Granátula de Calatrava (Ciudad Real). Año1898. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

 

Granátula de Calatrava, 1898. Un historiado tintero preside la mesa alrededor de la que se congregan los miembros de una familia burguesa. Las oligarquías locales del Campo de Calatrava nos han legado exponentes arquitectónicos de singular belleza. En sus interiores se desenvolvía un ceremonial pautado por el ritmo de las horas y sus obligaciones. La cadena del reloj de bolsillo cuelga del chaleco del padre, mientras sostiene un cigarrillo entre sus dedos. Un lazo realza el vestido de la madre, que, como su hija, entretiene sus manos con un abanico. El acomodado matrimonio posa en el patio de su residencia. Las macetas y brotes arbolados parecen imprimirse en la urdimbre del delicado mantel que cubre una mesa, dispuesta para la visita del fotógrafo.

 

Familia Yagüe Massa en su casa de la calle Mayor. Alcaraz (Albacete). Año1920. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Familia Yagüe Massa en su casa de la calle Mayor. Alcaraz (Albacete). Año1920. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

Como si de una arquitectura efímera se tratara, una familia de Alcaraz se exhibe sobre una alfombra delimitada por paneles florales y estilizados jarrones. En la Belle Époque la burguesía albaceteña recurre al retrato en un alarde de distinción. Escenario para la representación social, la infancia emerge bajo el protagonismo de un recién nacido, dispuesto en el centro de todo un artificio de simetría bilateral. El retrato se concibe y compone a modo de homenaje a las edades del ciclo vital. En torno al padre y la madre de tan extensa progenie, se sitúan la adolescencia, la juventud y la temprana madurez. Distintas melodías acompasadas por el acorde vital.

Reflejo de unos hábitos sociales compartidos por cada sexo, apariencia y realidad se acomodan, como los patrones cortados por las tijeras de un sastre. Las diversas alturas de pantalones y vestidos se adaptan al amplio rango biológico de los hermanos. Un peinado ondulante y largos collares asimilan, en cambio, niñez y juventud, en un claro presagio estético. La moda, que en el 1800 delineaba y moldeaba la silueta de las niñas, ahora las prepara para la revolución que supone la libertad de movimientos en los felices años veinte.

 

Retrato de familia huérfana. Almagro (Ciudad Real). Año1930. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Retrato de familia huérfana. Almagro (Ciudad Real). Año1930. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

En Almagro la orfandad es inmortalizada por la cámara itinerante en 1930. El lenguaje no verbal actúa con la potencia expresiva que la escena precisa. La madre viuda sostiene en sus brazos a la menor de sus hijas, recibiendo el aliento de sus otros hijos a través de un vínculo encadenado por muestras de apoyo tácito. Lazos inmateriales que se reproducen alegóricamente en el pelo de la niña y el cuello del niño, ambos cercanos a cumplir su primera década de vida. El hermano mayor, en cambio, viste a la manera de un adulto, ejerciendo el rol del cabeza de familia ausente. Se trata de un interesante documento gráfico de la realidad social de la infancia en el primer tercio del siglo XX.

 

Retrato de la familia Morales Gutiérrez. Guadamur (Toledo). Año1940. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Retrato de la familia Morales Gutiérrez. Guadamur (Toledo). Año1940. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

Al término de la Guerra Civil, se abre una etapa en la que la infancia cobrará una especial trascendencia en su entorno más inmediato. Los años cuarenta son un periodo de carestía posbélica, con una consecuente economía de subsistencia en la que los niños desempeñan un papel crucial en el abastecimiento de sus familias. Esta imagen de Guadamur nos muestra a una familia extensa integrada por diez hijos que arropan visualmente a sus progenitores. Esta instantánea del municipio toledano revela la coyuntura social y económica de 1940. El abrigo heredado, la chaqueta de punto o el pelo rapado en los niños para hacer frente a las plagas son algunas de las notas cotidianas de una imagen de posguerra. Preside la escena el primogénito, que aún viste una indumentaria castrense, testigo de la inmediatez de los últimos espasmos del conflicto.

 

: Retrato de familia en un decorado. Santa Cruz de Moya (Cuenca). Año1945. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha
: Retrato de familia en un decorado. Santa Cruz de Moya (Cuenca). Año1945. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha

 

Un nuevo testimonio de la militarización de los hábitos relacionales que siguieron a 1939 la encontramos en la provincia de Cuenca. En la población de Santa Cruz de Moya una familia posa en 1945 ante el fotógrafo en el espacio público. Un trampantojo acondiciona la escenografía. La bandera ondeante en el extremo de un puente sobre una insinuada marina enmarca una interesante muestra de sociabilidad. Dos parejas de novios, acompañados de sus hermanos menores, se reencuentran con el poder transformación de la imagen y su simbolismo. Es ésta una evidencia visual de la costumbre común en los paseos y encuentros festivos. Uno de los niños porta un tocado quizá ligado a organizaciones juveniles de la posguerra.

 

Familia Gayoso. Armuña de Tajuña (Guadalajara). Año1950. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Familia Gayoso. Armuña de Tajuña (Guadalajara). Año1950. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

Armuña de Tajuña nos traslada a una reunión familiar en torno al nacimiento como acontecimiento social. En la comarca de la Alcarria de Guadalajara la llegada de un nuevo miembro era motivo de celebración comunitaria. La centralidad de la figura del cabeza de familia al fondo y su contrapunto generacional en un niño en primer plano son las líneas perspectivas de una escena con presencia mayoritaria de mujeres. Las miradas de la madre, tía y abuela se focalizan en el bebé, eje de simetría de la composición, en una suerte de traslación de la iconografía del nacimiento de Belén. La moda en el peinado y el vestir nos ayudan a completar el relato de una época, 1950, en la que la puerta de la casa se convierte en telón de representación de un brindis a la comunidad.

 

Familia mondando rosa de azafrán. Motilla del Palancar (Cuenca). Año1960. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Familia mondando rosa de azafrán. Motilla del Palancar (Cuenca). Año1960. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

Cuenca reaparece al final para ofrecernos un acendrado testimonio del vínculo de la infancia con las labores colectivas. La monda del azafrán era transmitida de padres a hijos como un legado que traspasaba los límites de la materialidad. La risa infantil protagoniza esta escena enraizada en el valor patrimonial de esta costumbre, contagiando al padre, absorto en la minuciosa tarea. Las novedosas tendencias de 1960 se integran en la indumentaria tradicional de Motilla del Palancar.

 

Amigos jugando en las eras. El Pobo de Dueñas (Guadalajara). Año 1960. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.
Amigos jugando en las eras. El Pobo de Dueñas (Guadalajara). Año 1960. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

Las eras se convierten en escenario para el juego en El Pobo de Dueñas. Las horcas protagonizan un ritual que prefigura la vida adulta, a modo de rito de paso, al tiempo que agita nuestros recuerdos. Una realidad atemporal que evoca, desde esta población de Guadalajara, momentos de libertad y convivencia. Esta instantánea de 1960 conmueve nuestro ánimo ante la cercanía emocional de lo cotidiano  en el ámbito rural y los espacios colectivos habitados por la infancia.

Esta aproximación a la fotografía histórica en Castilla-La Mancha conecta con el relato construido a partir del valor testimonial de la imagen. Éste se convierte no sólo en documento para la antropología cultural, sino también en expresión de los valores estéticos de cada periodo.

La sociología de los hábitos relacionales sale a escena en el análisis de cada instantánea. Es tal la entidad de lo cotidiano, que las formas de sociabilidad evidencian sus lazos desde el siglo XIX. Del acervo colectivo emanan los sentimientos, expresión inmaterial de los engranajes convivenciales y fuente de interacción e integración de la infancia en sus comunidades locales.

 

Autora.: Eva María Jesús Morales

Profesora en el Centro Asociado de la UNED en Ciudad Real. Imparte asignaturas de Historia Moderna y Medieval en el Grado de Geografía e Historia, así como Arte y Poder en la Edad Moderna en el Grado de Historia del Arte.

Licenciada en Historia y Graduada en Historia del Arte.

 

 

 

 

 

 

 

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Comentarios: 1

Antonio el Mar, 21/04/2026 - 10:09

Imágenes de nuestra historia qué representa como hemos sido y como avanzamos.

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