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Las cisternas | Valeria

En el centro del Foro, bajo su enlosado de caliza, se enterraron los cuatro aljibes donde termina el acueducto de Valeria y que pasaba por debajo de la Basílica. Los depósitos estaban cubiertos por bóvedas de cañón y son un ejemplo modélico de la ingeniería hidráulica romana. Sus muros están fabricados a base de opus caementicium, un hormigón compuesto de arena, cal, y piedra, que se depositó en un encofrado. Una vez fraguado, se dio a las paredes una ligera lechada de cal que, una vez seca, fue picada. Sobre ella, se dio otra lechada más en la que se incrustaron grandes fragmentos cerámicos para, posteriormente, dar sucesivas capas de opus signinum, un mortero de cal con cerámica molida que impermeabilizaba los muros totalmente. El suelo, que está realizado del mismo modo, tiene una moldura de cuarto de caña en la juntura con la pared con el fin de facilitar la limpieza y de evitar las filtraciones. El agua se distribuía por medio de tuberías de plomo, fistulae plumbae.