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El foso

Salvo por su frente norte -menos guarnecido, pero bien defendido por el cauce del Guadiana-, el recinto se encuentra rodeado por un foso húmedo artificial que convertía a la ciudad en una verdadera isla. Este foso, con unos 750 mts. de longitud y una profundidad media estimada de unos 10 mts., está en su mayor parte excavado en la propia roca del cerro, y era alimentado directamente por las aguas del Guadiana, que, tras recorrer por gravedad todo el perímetro de la ciudad, se reincorporaban al río aguas abajo de ésta.