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Basílica visigoda

A finales de 1.789 se descubrieron las laudas sepulcrales de los obispos Sefronio y Nigrino que dieron fama al recinto. Un poco más tarde, el anticuario de la Real Academia de la Historia, José Cornide, publico su planta. El edificio de planta rectangular tiene tres naves separadas por diez columnas, con un crucero central y un ábside de planta octogonal con cripta.