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La Iglesia

En la zona oriental de la plaza se encontraba la iglesia palatina, el templo más importante de la ciudad y una de sus edificaciones más cuidadas. De planta de cruz latina su división en diferentes espacios respondía a las necesidades funcionales de la liturgia. La cabecera, formada por el ábside – que albergaba el altar- y el crucero, eran los espacios reservados, accesibles sólo para el clero. La nave central era el lugar destinado a los fieles, las personas bautizadas. Dos naves colaterales flanqueaban a la central y se comunicaban directamente con el transepto, de ellas la situada al norte tenía la función de sacristía. Al oeste de estos espacios y perpendicular a ellos, se encontraba el nartex, el recinto en el que se localizaba la fachada y la entrada principal y a través de la cual se accedía al interior del templo, y que configuraba el área destinada a los catecúmenos, junto con el baptisterio. Este último, la habitación destinada a las ceremonias bautismales, ha sido identificado a continuación del lado norte del nartex y en su cimentación se encontró en 1946 el tesorillo de tremises. Este edificio constituye el único ejemplo material de iglesia palatina existente hasta el momento en el Reino visigodo.