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DAÑOS

Otra de las constantes en nuestros montes es la serie de daños, de diverso tipo, ocasionados, unas veces intencionadamente y otras como consecuencia de accidentes o descuidos.

Las denuncias generadas por los perjuicios son incontables desde el siglo XVI en adelante. Los destrozos y daños a los pinares, montes y árboles, pastos y sembrados fueron abundantes, circunstancia que permite profundizar en el conocimiento del paisaje agrario y ganadero.

Los animales sueltos o agrupados en ganado fueron protagonistas de numerosas denuncias, además de las cortas fraudulentas o talas no autorizadas, sustracciones de leña y otros aprovechamientos.

Las justicias de cada lugar debían actuar, poniendo los hechos en conocimiento de las autoridades superiores.