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Sepulcro del Cardenal Mendoza en la Capilla Mayor de la Catedral, de finales del s. XV. Años 50. Fondo Rodriguez. AHP de Toledo. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

 

Pedro González de Mendoza, conocido como el Cardenal Mendoza, era hijo del primer marqués de Santillana, fue una de las figuras más poderosas y decisivas de la Castilla del siglo XV, por su enorme influencia política durante el reinado de los Reyes Católicos. Nació en Guadalajara en 1428, miembro de una de las familias nobiliarias más influyentes: los Mendoza. Era hijo del primer marqués de Santillana, que darían origen a la Casa del Infantado.

Desde muy joven sus padres decidieron que siguiera la carrera eclesiástica. A los 16 años ya era deán de Sigüenza y rápidamente acumuló títulos eclesiásticos: obispo de Calahorra, Sigüenza, Sevilla y, finalmente, arzobispo de Toledo, el cargo eclesiástico más relevante en Castilla. Su nombramiento como cardenal por el papa Paulo Sixto IV afianzó aún más su autoridad, convirtiéndolo en una figura clave entre la Iglesia y la monarquía.

Pero el hecho más relevante para su carrera política y religiosa fue el apoyo a Isabel la Católica en su lucha contra Juana la Beltraneja, sobrina de esta e hija del Rey Enrique IV, por el trono de Castilla. Si bien en un principio, la familia Mendoza apoyaba a Juana, tras el tratado de los toros de Guisando, los Mendoza no sólo se pasaron al bando de Isabel sino que fueron decisivos para que su nombramiento como reina en 1474. En la batalla de Toro que dirimiría los derechos al trono de Castilla, el cardenal Mendoza combatió personalmente dirigiendo el ejército de Isabel.

El Cardenal Mendoza tuvo una influencia decisiva en las decisiones de Isabel la Católica: participó en la planificación y financiación de la conquista de Granada; apoyó a Cristóbal Colón para que Isabel la Católica financiara su viaje a las indias que supuso el descubrimiento de América. También influyó en la centralización administrativa y la reorganización territorial de España y tuvo un papel diplomático relevante en las relaciones con Italia y el papado, especialmente durante el período de Sixto IV. Su importancia fue tal que los cronistas de la época le llamaban “el tercer rey”.

Fue un gran mecenas artístico y cultural. Impulsó la construcción y renovación de edificios emblemáticos como el Colegio Mayor de Santa Cruz en Valladolid una de las joyas del Renacimiento español, o el Hospital de Santa Cruz de Toledo. También apoyó el desarrollo de universidades como la de Salamanca. Financió la copia de manuscritos y fue uno de los principales impulsores del humanismo. Sin duda fue uno de los personajes más decisivos en la transición del estilo gótico al estilo renacentista en la España del siglo XV.