Quince años de intervenciones en el castillo de La Estrella de Montiel
Intervenir en un gran yacimiento no consiste únicamente en excavar. Significa construir conocimiento fiable, conservar lo recuperado y traducirlo en un relato comprensible para la sociedad. Esa es la lógica que ha guiado, desde 2012, los trabajos arqueológicos y de puesta en valor desarrollados en el castillo de La Estrella de Montiel, entendidos desde el inicio como un proyecto integral. En Montiel resulta esencial abordar el yacimiento como un conjunto arqueológico complejo, donde la excavación se articula con la conservación preventiva, la puesta en valor continuada y la transmisión del conocimiento a la ciudadanía. Solo desde ese equilibrio es posible garantizar la protección del bien, su comprensión histórica y su aprovechamiento cultural sostenible.
El Conjunto Arqueológico del Castillo de La Estrella de Montiel, situado en el término municipal de Montiel, ocupa una posición central en la historia medieval del Campo de Montiel. Su emplazamiento en altura, con dominio visual sobre un amplio territorio, responde a una función de control y articulación del espacio que se remonta a época andalusí. En este primer momento, el enclave actuó como un hisn rector del territorio, integrado en una red de fortificaciones y asentamientos que organizaban el poblamiento, la explotación de los recursos y las comunicaciones en un ámbito comarcal amplio. Las evidencias arqueológicas documentadas en los últimos años confirman que no se trató de una ocupación marginal, sino de un núcleo con espacios residenciales, infraestructuras hidráulicas y áreas productivas que reflejan una organización compleja y estable.
Tras la conquista cristiana, el castillo y la villa adquirieron un nuevo papel como cabecera de una extensa encomienda de la Orden de Santiago. Montiel se convirtió en uno de los centros más relevantes de la Orden en la Meseta Sur, tanto por la amplitud de su territorio como por su peso económico, político y simbólico. Desde este enclave se articuló una red de aldeas, dehesas, caminos y espacios productivos que reforzaron su condición de núcleo rector del Campo de Montiel durante la Baja Edad Media. Esta doble condición histórica, primero como centro andalusí y después como sede de una encomienda mayor santiaguista, explica la densidad arqueológica del yacimiento y justifica su interés como objeto de estudio a largo plazo.
Desde el punto de vista jurídico-administrativo, el castillo cuenta con protección patrimonial desde el marco general establecido en 1949 para los castillos españoles. No obstante, las investigaciones arqueológicas sistemáticas iniciadas en 2012 pusieron de manifiesto que el yacimiento se extendía más allá del recinto amurallado visible, integrando la ladera, espacios extramuros y un entorno territorial directamente vinculado a la fortaleza. A partir de estos resultados, el ayuntamiento de Montiel, como propietario, promovió su declaración específica como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento y con delimitación precisa del ámbito de protección, formalizada por acuerdo del Consejo de Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en febrero de 2015.
La investigación arqueológica en el castillo de La Estrella se ha desarrollado en el ámbito académico de la Universidad de Castilla-La Mancha y se ha enmarcado de forma continuada en las Ayudas a la Investigación Arqueológica y Paleontológica convocadas por la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha. Este apoyo ha permitido sostener campañas anuales de excavación, estudios especializados y trabajos de laboratorio, garantizando la continuidad científica del proyecto. De forma paralela, se han ejecutado actuaciones orientadas a la conservación, la formación y el empleo. El Plan RECUAL, con certificado de profesionalidad, gestionado por el Ayuntamiento de Montiel, ha permitido combinar formación especializada con trabajos de excavación y consolidación. Asimismo, se ha desarrollado un plan de empleo impulsado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y coordinado por la Fundación Castillo de La Estrella de Montiel, centrado en conservación preventiva, mejora de accesos y mantenimiento de estructuras. La confluencia de estos programas ha sido decisiva para avanzar en la recuperación material del conjunto y para reforzar su integración social y territorial.
El balance de casi tres lustros de trabajo es significativo. La producción científica sostenida y los reconocimientos institucionales reflejan que el castillo ha pasado de ser un monumento destacado a convertirse en un referente de investigación histórico-arqueológica sobre la cultura material de la guerra, las órdenes militares y la transición entre el mundo andalusí y el cristiano. De forma sintética, las campañas desarrolladas desde 2012 han permitido articular tres escalas de trabajo complementarias: la excavación y estudio de la fortaleza, la investigación de la villa medieval, y el análisis del territorio histórico, incluido el escenario de la batalla de 1369. Esta lectura integral ha construido una secuencia diacrónica sólida y ha reforzado una interpretación del castillo como un conjunto complejo y dinámico.
La campaña de 2025: de la iglesia privativa de la Orden de Santiago a las evidencias del hisn islámico de Montiel
En este marco que venimos narrando se inscribe el proyecto “Arqueología de la religión y del conflicto en el Montiel Medieval III”, que acaba de concluir y que se ha diseñado para dar continuidad a las líneas de investigación más productivas del conjunto. El planteamiento de la campaña ha priorizado los ámbitos donde el yacimiento aporta información singular para comprender la relación entre conflicto, religiosidad y organización del espacio. Por esta razón, en 2025 hemos concentrado los trabajos en el interior de la iglesia de Santiago y en la liza junto a la muralla sur, entre la torre de Hierro y la torre Nueva, posponiendo otras actuaciones previstas ante la complejidad de los niveles documentados.
Los trabajos se han desarrollado de manera intensiva, combinando excavación arqueológica, documentación con nuevas tecnologías, estudio de paramentos y avance de analíticas arqueométricas. Paralelamente, hemos continuado la transcripción e interpretación de los Libros de Visita de la Orden de Santiago y la consulta de fondos documentales conservados en el Archivo Histórico Nacional, esenciales para contrastar el registro material con la información escrita. Las actuaciones de laboratorio, con inventario y clasificación de materiales, se ha integrado de forma directa en la formación universitaria, manteniendo la dimensión docente como parte estructural del proyecto.
El núcleo interpretativo de esta campaña se ha concentrado en el interior de la iglesia de Santiago, un edificio excepcional por su carácter de iglesia privativa de los freires santiaguistas y por la posibilidad de analizar su secuencia sin grandes alteraciones contemporáneas. Hemos excavado los últimos niveles vinculados al uso medieval del templo y, de forma muy significativa, los asociados a su transformación en los siglos XV y XVI, cuando parte del edificio fue reutilizado como tahona con la instalación de un molino de sangre. Esta reutilización permite comprender la biografía del edificio como un espacio que se reconfigura en función de las necesidades logísticas de la fortaleza, integrando funciones productivas en un ámbito originalmente litúrgico.
El hallazgo más relevante de la campaña, por sus implicaciones interpretativas, ha sido la reinterpretación de la estructura central situada en la zona del presbiterio. Lo que inicialmente se había definido como un podio o grada ha podido entenderse ahora como una estructura hidráulica de época andalusí, a modo de alberca o depósito, con revestimiento impermeabilizante y salida de aguas hacia un nivel inferior. Se trata, además, de un elemento con varias fases internas, compartimentaciones y amortizaciones parciales, lo que indica cambios de uso y reajustes técnicos a lo largo del tiempo. Este resultado desplaza la lectura del espacio hacia una lógica donde la gestión del agua desempeñó un papel estructural antes de la construcción del templo cristiano y condicionó la organización funcional del área.
Al avanzar en profundidad hemos alcanzado niveles islámicos y constatar con mayor precisión la existencia del primitivo hisn andalusí bajo el castillo cristiano. La construcción del muro sur de la fortaleza, la edificación de la iglesia entre finales del siglo XIII y el siglo XIV y, posteriormente, las reformas asociadas a la tahona alteraron de forma notable las estructuras previas, mediante grandes movimientos de tierra y lechadas de cal que sirvieron de base a las fases cristianas. A pesar de estas alteraciones, se han documentado estructuras islámicas significativas. En la zona de la cabecera se identifica un muro y la base de un pilar de planta pentagonal, compatibles con un patio porticado o una estructura residencial de época islámica, probablemente almohade. Al norte se han reconocido varias bóvedas excavadas en la roca, interpretables como espacios de vivienda o almacenamiento, completadas con muros de tapial y cerramientos perecederos, lo que evidencia una arquitectura adaptada a la topografía y organizada en terrazas.
Especial interés presenta el conjunto hidráulico documentado hacia el centro y los sectores occidental y meridional del espacio excavado. Se ha identificado un depósito rectangular con revestimiento hidráulico, posteriormente compartimentado, con un sistema de evacuación de aguas mediante canal y pequeño arco. Asociados a este núcleo se han registrado huellas de vigas y postes, una piedra de molino y materiales como tijeras y un posible banco de trabajo, lo que permite plantear la hipótesis de un sistema artesanal o industrial dependiente del agua. La circulación del conjunto parece organizarse mediante terrazas escalonadas y rampas empedradas que conducen a cotas inferiores, donde se ha localizado una estructura profunda tipo pozo que pudo servir para aumentar la presión hidráulica y accionar mecanismos hoy desaparecidos. Parte de estas canalizaciones discurre bajo el muro sur del castillo, lo que nos ha condicionado la interpretación y señala la necesidad de continuar la excavación en la liza para comprender el sistema en su totalidad.
Vista de las estructuras andalusíes excavas en roca en los niveles inferiores de la iglesia de Santiago
La segunda zona de intervención de la campaña se ha situado precisamente en la liza, junto al lienzo sur, entre la torre de Hierro y la torre Nueva. En este espacio se han documentado paquetes de nivelación vinculados a la obra cristiana, con materiales revueltos de diversa cronología, entre los que destacan puntas de flecha, un sello y clavos. Junto a ellos se han identificado dos muros con dirección norte-sur y un nivel de uso que atribuimos, de forma provisional, a época islámica, probablemente almohade. Aunque la excavación no se ha completado en toda su amplitud, los resultados refuerzan la hipótesis de que este ámbito extramuros conserva elementos relacionados con la organización previa del espacio y con las infraestructuras hidráulicas documentadas bajo la iglesia.
Con las cautelas propias de una campaña recién concluida, las conclusiones provisionales de 2025 permiten señalar tres aportaciones principales. En primer lugar, el avance decisivo en la comprensión de la iglesia de Santiago y de su transformación funcional en época bajomedieval, integrando usos litúrgicos y productivos. En segundo lugar, la identificación de un sustrato andalusí de gran interés, con evidencias residenciales y un sistema hidráulico complejo que obliga a replantear el papel del agua y de la producción en la organización del hisn previo. En tercer lugar, la confirmación de que la lectura integrada de excavación, arqueología de la arquitectura y fuentes escritas permite afinar interpretaciones y construir un relato histórico más sólido.
La campaña de 2025 ha terminado, pero sus resultados abren nuevas líneas de investigación y conservación. El objetivo inmediato será completar la lectura del sistema hidráulico, ampliar la excavación extramuros y profundizar en el estudio de materiales y analíticas para afinar cronologías y usos. Todo ello se inscribe en una convicción que guía el proyecto desde su inicio: en Montiel, investigar, conservar y difundir no son fases separadas, sino partes inseparables de una misma responsabilidad hacia un patrimonio que es, ante todo, un bien común del Campo de Montiel y de la sociedad en su conjunto.
Bibliografía
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Molero García, J., Gallego Valle, D., & Peña Ruiz, C. (2023). Investigaciones arqueológicas en el conjunto arqueológico del castillo de La Estrella de Montiel (Ciudad Real). En J. I. de la Torre Echávarri & E. Arias Sánchez (Eds.), Atempora Ciudad Real 2023: Un legado de 350.000 años (pp. 229–242). Fundación Impulsa Castilla-La Mancha.
Autores: Jesús Molero García, David Gallego Valle, Cristina Peña Ruiz y Jaime García-Carpintero López de Mota (Universidad de Castilla-La Mancha)